Balears es una de las comunidades que más recursos aporta al sistema de financiación autonómica, concretamente al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Fundamentales y, al mismo tiempo, es la que más retrocede en ingresos efectivos por habitante. Esta fórmula, que desde hace años perjudica al Archipiélago lleva camino de empeorar porque la nueva propuesta de financiación del Gobierno PSOE-Sumar reduce el peso de la insularidad en el reparto de recursos y no incorpora compensaciones para la España que se llena, dos de las reivindicaciones que las Islas han reclamado sin que hayan sido atendidas. El Ejecutivo de Pedro Sánchez pretende aprobar la reforma en quince días en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Balears ha aumentado su población en casi un 50 por cien en los últimos 20 años, y donde la insularidad genera unos sobrecostes específicos que gravan las economías domésticas y actividad económica, porque producir y comercializar es más caro que en la península, lo que reduce la competitividad de nuestras empresas.
Reduce la ponderación de la insularidad.
El Gobierno, además de no compensar estos extracostes del hecho insular, reduce ahora la ponderación de la insularidad del 0,6 al 0,5 por cien, desoyendo la petición del Govern Prohens para que este factor ganara peso con respecto a Canarias. En cambio, las comunidades que pierden población obtendrán una prima temporal que retrasa el impacto sobre su financiación. Aplicados a Balears, estos criterios provocan un desequilibrio entre la España que se vacía y la que se llena como son las Islas.
Un sistema que caducó hace doce años.
El modelo de financiación autonómica en vigor lleva doce años caducado y Balears ha sido una comunidad siempre perjudicada al aportar más de lo que recibe. Los cambios demográficos motivan que el sistema no sea operativo y ocasione un grave perjuicio para esta región insular que se puede incrementar.