La vivienda sigue siendo la gran asignatura pendiente de Ibiza y del conjunto de Baleares. Los últimos datos del Colegio Oficial de Arquitectos ofrecen una fotografía que, a primera vista, podría invitar al optimismo: aumenta el volumen económico de los proyectos, crece la vivienda plurifamiliar en el conjunto del archipiélago y se visan nuevas promociones protegidas. Pero cuando se mira con detenimiento la realidad pitiusa, la conclusión resulta bastante menos tranquilizadora. La construcción de vivienda no está creciendo al ritmo que exige una población que no deja de aumentar y una demanda que hace tiempo desbordó la oferta. En Ibiza y Formentera, el aparente incremento del 42,67% de las obras visadas se convierte en una caída del 1,88% cuando se excluyen las legalizaciones extraordinarias. Es un dato especialmente revelador. No estamos ante una avalancha de vivienda nueva sino ante la regularización administrativa de edificaciones que ya existían. Y mientras tanto, la vivienda plurifamiliar libre se desploma un 26,85%. Es precisamente este tipo de vivienda, potencialmente más accesible que la vivienda unifamiliar, la que debería ganar peso en una islas con tanta demanda.
Menos burocracia.
El acceso a la vivienda es cada vez un problema más grave en el conjunto de las Islas hasta el punto de que el propio sector advierte de que harían falta entre 10 y 15 años para recuperar el déficit acumulado incluso si la población dejara de crecer, algo que a la vista de los datos de población anual no parece que vaya a suceder. En paralelo, los arquitectos insisten de nuevo en que se debe acelerar la concesión de licencias. No tiene sentido que la tramitación de una promoción pueda prolongarse durante años mientras la necesidad de vivienda es inmediata. Cada expediente que permanece bloqueado, cada licencia que se demora y cada proyecto que no llega al mercado contribuyen a mantener una oferta insuficiente y, por tanto, unos precios que expulsan a una parte creciente de la población residente.
Más VPO.
La vivienda protegida sí experimenta una notable subida con respecto a años anteriores. Así, los arquitectos han visado en los últimos 12 meses un total de 129 viviendas de esta categoría. La vivienda asequible necesita volumen, continuidad y velocidad. También requiere suelo, financiación y una colaboración eficaz entre administraciones. La isla tiene además una dificultad añadida: el territorio es limitado y la presión turística compite con el uso residencial. Por eso, la solución no pasa únicamente por construir más sino por decidir qué se construye, dónde y para quién. Apostar por vivienda asequible, plurifamiliar y para residentes debe ser una prioridad.