Ibiza y Formentera llevan tiempo viviendo una avalancha migratoria sin precedentes. Y es que las cifras hablan por sí solas: sólo en lo que llevamos del mes de septiembre han llegado más de una treintena de pateras con casi 500 inmigrantes. En los primeros nueve meses de este año, las Pitiusas han recibido la llegada de más de 2.800 inmigrantes, por lo que a escasos tres meses de acabar el presente ejercicio todo parece indicar que se superará la cifra de 3.165 migrantes contabilizados durante todo 2025. En el conjunto de las Islas, durante todo el año pasado se superaron los 7.300 inmigrantes llegados en patera. Hasta septiembre de este año, Baleares ha recibido 5.627 personas, por lo que todo parece indicar de nuevo que se superarán las cifras de 2025. La isla de Formentera es la más perjudicada en cuanto a llegadas, pues está recibiendo casi la mitad de los migrantes que llegan a las Islas.
Al límite
Los Consells de Ibiza y Formentera llevan tiempo alertando de que sus servicios de Menores están al límite al tener que hacer frente al goteo incesante de llegada de menores no acompañados en patera. En el caso de la pitiusa sur, el Consell tutela ya a 252 ‘menas’, teniendo una ratio de un menor por cada 46 vecinos de Formentera. En este punto es preciso recordar que Formentera tiene una población de 12.000 personas. En el caso de Ibiza, el Consell tutela ya a 130 ‘menas’ con un coste medio mensual de 9.000 euros por menor. En ambos caso, se tratan de cifras realmente inasumibles para el tamaño y recursos económicos y humanos que disponen tanto Ibiza como Formentera.
Inacción del Estado
Tanto el Govern como los consells pitiusos llevan tiempo exigiendo al Gobierno central que pida la activación de Frontex en Baleares, al tiempo que ejecute una política exterior efectiva con Argelia, principal emisor de pateras hacia las Islas. Lejos de asumir las peticiones, tanto el Gobierno central como sus representantes en las Islas, delegado, directora insular y diputada, se ponen de lado ante el drama humanitario, social y económico que supone el goteo incesante de pateras hacia las Baleares, especialmente hacia Ibiza y Formentera. A diferencia de Ceuta, la avalancha hacia las Islas no se produce en dos días sino casi cada día en pateras que no bajan de la decena de personas a bordo, registrándose jornadas como la de este miércoles con la llegada contabilizada oficialmente de al menos una decena de pateras (se desconoce cuántas entradas de pequeñas embarcaciones y personas no son localizadas por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado). Ibiza y Formentera, así como el resto de Islas, no están capacitadas para asumir este volumen de llegadas por mucho que las competencias en Menores estén transferidas.