La inflación al alza, que impacta en el bolsillo de las familias provocando la pérdida de poder adquisitivo y merma la competitividad y productividad de las empresas, junto con la incertidumbre geopolítica internacional abren un escenario de preocupación para los próximos meses. Los distintos sectores productivos de Balears -comercio, restauración, ocio y transportes- junto con las economías familiares y las pymes afrontan este invierno con inquietud e incertidumbre por las sombras que se proyectan sobre las perspectivas económicas para la temporada baja y el inicio de 2027. Otros factores que influyen e impactan son los aumentos de costes y la falta de personal en muchas empresas. Pese a los récords turísticos y de empleo registrados este año, los empresarios advierten de que el crecimiento no ha beneficiado por igual a todos los sectores. De ahí el temor a que nueva escalada de los precios termine debilitando el consumo y, al mismo tiempo, comprometa la rentabilidad y la continuidad de numerosos negocios.
El riesgo de la estanflación
El riesgo de una crisis que propicie estanflación -estancamiento e inflación- y de subidas de los tipos de interés con el encarecimiento de la financiación agudiza el desasosiego, paraliza inversiones y, en conjunto, reduce la actividad económica. Mantener las tiendas, restaurantes y establecimientos abiertos tiene sentido cuando hay demanda suficiente, pero no se puede pedir a los empresarios que sigan abriendo los negocios si los números no salen.
Cierre de negocios hasta marzo o abril
La presión de los costes laborales y energéticos y la incertidumbre sobre la evolución del consumo determinan que los locales de las principales zonas turísticas de Mallorca cerrarán mayoritariamente hasta marzo o abril de 2027, salvo aperturas puntuales. Se avecinan meses complicados que en el caso de Balears se agravan por los sobrecostes de la insularidad.