Cuando ya faltan tan sólo unos días para las elecciones al Parlament de Catalunya, las cosas parecen estar realmente complicadas a la hora de dirimir cuál puede ser el futuro gobierno de la Generalitat a tenor de lo publicado en las encuestas de este pasado fin de semana. Todos los sondeos coinciden en que se produce un empate técnico (escaño arriba, escaño abajo) entre Convergència i Unió (CiU) y el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), lo que forzaría necesariamente un pacto postelectoral. El árbitro del mismo es en todos los sondeos Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), con un importante incremento en sus escaños. Por su parte, CiU ha ido recuperando el terreno perdido que apuntaban encuestas anteriores. La pérdida de la mayoría la atribuyen muchos analistas al final de un ciclo, aunque tampoco debemos olvidar que serán los primeros comicios sin Jordi Pujol al frente de la coalición.
En cualquier caso, ERC puede tener que elegir entre formar un gobierno de izquierdas con el PSC e Iniciativa per Catalunya (IC) o formar un frente nacionalista con CiU. En el primero de los casos, existe el riesgo para Pasqual Maragall de que el PSOE de Madrid pueda lastrar alguna de sus iniciativas más nacionalistas, mientras que, de cara a las generales, un pacto de estas características puede suponer también un problema para Rodríguez Zapatero. La segunda opción es posible, aunque también es verdad que existe una importante brecha entre las posiciones de CiU y las de ERC. No obstante, ambas formaciones tienen intereses comunes por lo que respecta al incremento de las cuotas de autogobierno.
De todos modos, se trata sólo de sondeos que deberán confirmarse o no el próximo domingo. Tras el cierre de los colegios y con los resultados ya en la mano podremos analizar entonces con mayor profundidad cuál podrá ser el futuro inmediato de Catalunya.