Las reformas estatutarias impulsadas por las diferentes comunidades autónomas están provocando un intenso debate interno en las filas del PP que está llegando al máximo nivel. Eduardo Zaplana, portavoz 'popular' en el Congreso de los Diputados, y Mariano Rajoy, presidente del PP, acaban de mostrar en público sus diferencias. Mientras Zaplana critica las modificaciones estatutarias, Rajoy ha tenido que recordar que Zapalana votó a favor de la reforma del Estatuto de Andalucía que acaba de aprobar el Congreso de los Diputados.
Desde hace tiempo se conocían los dos discursos en el PP sobre las reformas estatutarias. Mientras un sector se oponía frontalmente al Estatuto catalán, desde las comunidades gobernadas por los 'populares' se impulsaban modificaciones estatutarias. El hecho más claro de este doble discurso se ha producido durante la tramitación de la reforma de Andalucía. El PP ha aceptado artículos en el texto andaluz que, curiosamente, rechazó durante la tramitación de la reforma del Estatut catalán. Es evidente que los 'barones' autonómicos del PP han ganado la batalla interna pese a la 'línea dura' de dirigentes como Zaplana y Acebes. El pragmatismo de Javier Arenas en Andalucía, la postura moderada de Josep Piqué en Catalunya, y la iniciativa estatutaria que también ha desarrollado Matas desde Balears es una muestra de que existe un PP en las distintas autonomías que no comparte las ideas del sector duro y centralista instalado en los despachos de la calle Génova, sede central del PP nacional. El problema es que el PP convirtió la reforma estatutaria de Catalunya en el eje de su estrategia de oposición a Zapatero sin pensar que esta manera de actuar podría perjudicar a muchos de sus dirigentes autonómicos. Afortunadamente, estos dirigentes -Arenas y Matas, entre otros- han actuado en beneficio de los intereses de sus ciudadanos y se han desmarcado de la línea más radical del PP, que podría restar fuerza en el seno del partido. España no se rompe por dar algunas competencias a las autonomías.