La llegada hoy del primer tren procedente de Manacor e Inca a la nueva estación intermodal soterrada bajo el Parc de ses Estacions marcará un hito en lo que a transporte público se refiere. El Govern de Jaume Matas ha hecho una apuesta decidida por el transporte ferroviario, un camino iniciado por el Pacte de Progrés en la anterior legislatura, pero superado ampliamente por el Ejecutivo de Jaume Matas. La nueva estación intermodal coloca a Mallorca en la modernidad ferroviaria, algo que los millones de ciudadanos que anualmente utilizan el tren se merecían desde hace tiempo.
Si la política del PP en materia de carreteras puede discutirse, la decidida labor de la consellera Mabel Cabrer para impulsar el transporte ferroviario sólo merece elogios. Ha logrado que Palma tenga una estación ferroviaria a la altura de una ciudad europea, moderna, espaciosa, polivalente y, por todo ello, capaz de mirar hacia el futuro. Porque la estación, en realidad, no debe ser el fin de camino, sino el comienzo de un trayecto de largo recorrido que pase por la ampliación de nuevas líneas de metro -la extensión al Palacio de Congresos y el aeropuerto debe ser una prioridad-, así como de nuevas vías ferroviarias a otros puntos de Mallorca.
Si algunas de las actuaciones del Govern en esta legislatura han sido objeto de polémica, la apertura de la estación intermodal debería ser objeto de elogio incluso por parte de los oponentes políticos. Matas y Cabrer han ayudado a transformar Palma y han puesto los cimientos para poder seguir incidiendo en la mejora de la red de transporte público, una acción de claro calado social. La próxima apertura del metro no es más que otro peldaño en esta línea iniciada por el Ejecutivo, al que sólo cabe dar la enhorabuena por esta magnífica inversión en Palma.