Existe preocupación y cierta indignación entre los ciudadanos a raíz de la confusión que han generado las últimas facturas de suministro eléctrico, hasta tal punto que la Comunidad de Madrid ha decidido investigar el asunto. Balears tampoco ha sido una excepción y también ha registrado numerosas llamadas para efectuar consultas sobre algunas facturas que los usuarios consideran abultadas.
El caso es que, además del incremento de las tarifas, las compañías han cambiado la habitual facturación bimestral por una mensual, pero al hacerlo, en algunos casos han hecho una lectura estimada y no real del consumo. Al aplicar en el siguiente periodo una lectura real, se acumulan los kilowatios no facturados en el primer recibo con los consumidos en el segundo de los periodos, produciendo un desfase que hace que el consumidor pague una cantidad más elevada y se sorprenda por ello.
Lo lógico sería que las eléctricas efectuaran lecturas reales y facturaran el consumo real, sin hacer estimaciones que, en cualquier caso, debieran dejarse sólo para casos excepcionales.
Otro asunto es el de la supresión de la tarifa nocturna o el descuento que se aplica en los primeros kilowatios consumidos, algo que es a todas luces insuficiente y que no compensa en absoluto el incremento de tarifas, que ha sido notable.
La sensación que tienen los usuarios es que, pese a los difíciles momentos que atraviesan por mor de una crisis económica de resolución aún incierta, el Gobierno ha autorizado unos incrementos en los recibos del suministro eléctrico que les parecen excesivos. Y sienten, además, que en la aplicación de la nueva modalidad mensual se están cometiendo errores que les perjudican.