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Yo Ayuso, pues, yo acuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata a la reelección, Isabel Díaz Ayuso - Ricardo Rubio - Europa Press

| Ibiza |

Emulando la carta de Émile Zola al presidente de Francia en el caso Dreyfus y valiéndome de la sustitución de una única letra, inicio mi particular alegato contra la euforia y el sentimiento de triunfo desbordado que parece haberse apoderado del PP y sus simpatizantes al albur de las encuestas sobre las elecciones de Madrid. Partido Popular, que no nos quepa la menor duda, es uno de los pirómanos principales de la inmensa hoguera funeraria que calcina los restos óseos que aún quedan de España y no olvidemos, jamás de los jamases, que estamos hablando de una formación implicada en tal infinidad de casos de corrupción que ha terminado por convertirse en el máximo valedor intelectual de los enemigos de España (ya sean de izquierdas, ya sean separatistas) en cuanto a proveerles de argumentación a la hora de perpetuar su labor de derribo contra nuestra Patria. Ahí van unos nombres a modo de pedagogía para principiantes sobre la catadura moral del PP (formación permanentemente a la deriva y zarandeada como un barquichuelo por la tempestad de los datos demoscópicos; ahora, un poco más a la derecha, otrora más centrados, de nuevo dando bandazos hacia el centro reformista y, ya en la campaña de Madrid, con un discurso cercano a la derecha más conservadora...): caso Melilla, Asceinsa, Acuamed, Aerocas, AEXPA, Aguas de Calpe, Alhama de Granada, Amat, Aministia Fiscal, Ampuero, Ana Gago, Andratx, Aplauso, Arena, Arquitecto, Arroyo Ecomienda, Asesorías, Ático Estepona, Auditori Paterna, Auditorio, Avialsa, Azud, Baltar, Bárcenas, Barraca, Barreiros, Bea Gondar, Benagéber, Biblioteca, Bitel, Bolsos, Bomsai, Bon Sosec, Bragasgate, Brugal, Brugger, Caballo de Troya, Cabanes, Caldeas, CAM, Camelot, Campeón, Campus de Justicia, Canillas Albaida, Carioca, Carlos Fabra, Carmelitas, Casalarreina, Castor, Catis, CDEIB, Ceivam, Cendán, Centeno, Chocrón, Citur, Clepsidra, Colmenar Viejo…(¡y me planto en la letra C porque de lo contrario, solo con tamaña lista vergonzosa consumiría el espacio destinado a la totalidad del artículo!). Eso sí, que no se froten las manos los dogmáticos de izquierdas, su lista no es más parca en el desfile de letras y, ni muchísimo menos, en la cantidad de lo robado, con el agravante de que su mayor desfalco tuvo como víctimas a los más débiles, los parados (cosa, que por su ignominia y por estar perpetrado el robo por los que tanto presumen de defenderlos, se antoja en cuanto a bajeza moral insuperable, pese a no serlo ya que dicho partido, el PSOE, ya tuvo un tal Roldán de Ministro, un chorizo desalmado que llegó a quedarse el dinero del los huérfanos de la Guardia Civil mientras ETA asesinaba a sus padres. El socialismo, moralmente hablando, es eso).

Pero, de quien nos ocupamos hoy es de Ayuso, ese verso suelto escorado más a la derecha en cuanto al verbo encendido que no a la política o las medidas reales que después aplica, a la que Casado le está dando bastante cancha a regañadientes condicionado por las encuestas favorables justo cuando abogaba por posicionarse en el centro centro centrado para fagocitar los restos del naufragio de Ciudadanos; no olvidemos que la susodicha solo es un peón más de una formación corrupta que amolda (¡sin rubor alguno!) el discurso ideológico a meros cálculos en cuanto posibles beneficios electorales como ya lo fuesen en su momento Vidal-Quadras, María San Gil, Mayor Oreja o, recientemente, Cayetana Alvarez de Toledo, de los que se han librado, sin remordimiento ni pena, como el que deja plantada a la novia lloriqueando (como Pablo Iglesias cuando le insultan) a los pies del altar con un ramo de flores entre los dedos. Y, debería bastarnos la aprobación hace una semana de la reciente Ley del Menor plagada de esa ideología de género asquerosa que presupone que los hombres somos malos por el hecho de no nacer mujeres y que los niños pueden autodeterminarse si son niñes más allá de la percepción y el amor de los padres, para negarles moralmente el voto eternamente a los que en Madrid, si acaso, más allá de una gestión económica relativamente eficiente, no tienen mérito ideológico alguno que exhibir contra la dictadura en ciernes del gran reseteo global y los arrullos enamorados de la izquierda a los numerosos lobbys de la Agenda 2030. Y es que lo que se juega en Madrid, siendo lo más importante, por su inmediatez, el hacer descarrilar el asalto social-comunista a la capital; centro inmenso de poder y locomotora económica de España, trasciende la lucha por el poder autonómico para proyectarse tenebrosa sobre lo que pueda ser el futuro de España si las izquierdas logran ganar esta batalla (donde las balas dejan de ser metafóricas). Y no debería considerar ningún patriota de verdad que el partido de la corrupción a nivel industrial y la pusilanimidad más absoluta cada vez que la izquierda les señala con el dedo o empieza a pronunciar la primera sílaba del adjetivo facista, sea la solución adecuada para detener el golpe que a cámara lenta está gestando el socialismo radical y el comunismo chavista en las calderas subterráneas de la Moncloa. Porque, no nos equivoquemos, si hemos rebasado el borde del precipicio donde lo único que nos queda es caer cada vez más bajo y a mayor velocidad, se debe a la complicidad del PP en la villanía, doblemente además, por no haber usado sus dos mayorías absolutas para revertir el rodillo ideológico de la izquierda y por formar parte de los terratenientes que se sienten a gusto con el saqueo y ruina que supone para los intereses de los españoles el Estado de las Autonomías. Y es que, señores, estamos hablando del PP, del mismo partido que cuando le conviene, saca o esconde la bandera de España, el que cedió las competencia de Educación a los nacionalistas catalanes, el del Pacto del Majestic, el que permitió un primer referéndum de independencia (pese a tener mayoría absoluta) en el año 2014, el que salvó al grupo Prisa, El País y La Sexta de la quiebra, el que miró para otro lado (claro, con solo 186 diputados era normal que les temblasen las piernas; ahora verán de lo que es capaz VOX solo con 11 diputados en Cataluña) frente a la Ley del Aborto, Memoria Histórica, imposiciones del loby LGTBI, Educación… Y, de nuevo, al reclamo de los cantos de sirena, todo es alboroto, feliz algarabía burguesa, amnesia pasajera sobre el centrismo reformador de centro, tono contundente, promesas vacías de un proyecto nacional que nunca llega… Y, a qué negarlo, hasta podría resultar un tanto creíble su nuevo discurso rebosante de patriotismo, podría serlo, de no haberse dedicado durante más de 30 años a traicionar España y exprimirla como si fuese su cortijo privado. ¡Yo Ayuso! Exclaman de nuevo los más ingenuos antes de volver a ser engañados, pues yo lo tengo clarísimo, tal y como han dejado de sucia la piel de toro, solo puedo escribir, ¡Yo Acuso!

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