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Opinión

Más de un tipo de saturación

| Ibiza |

A estas alturas de la temporada estival y cuando ya nos encontramos en los meses álgidos de la misma, es decir julio y agosto, lo cierto es que la cuestión de la saturación turística sigue siendo un tema a debatir. Pero es precisamente ahora, en los días de mayor actividad turística del verano, cuando se está produciendo una circunstancia que no deja de ser contradictoria. En estos días vemos como hay diversos sectores comerciales de la isla que están haciendo declaraciones resaltando el irregular desenlace de la temporada turística. Ello contrasta con las cifras que se van conociendo en cuanto al número de pasajeros que transitan por las instalaciones de nuestro aeropuerto y que un año más van superando la cifra de años anteriores.

Tanto el sector de restauración, como el del comercio en general vienen manifestando su preocupación por la marcha irregular de    la temporada, desde el punto de vista de sus ventas. En Vila, buena parte de los comercios de ropa, souvenirs, etc., afirman que a pesar de que se vea bastante gente paseando por las calles, los que se deciden a entrar en sus tiendas para hacer alguna compra son los menos. En Santa Eulalia, a esta misma queja de los comercios se suman los restaurantes y cafeterías, quienes sostienen que el gasto habitual de los turistas ha descendido sustancialmente; calificando la temporada en muchos casos como floja. A este mismo estado de preocupación se ha sumado también el sector de los rent a car, definiendo la temporada como «rara».

Son muchos los que responsabilizan de esta situación a la carestía de la vida en la isla. Los precios han subido de forma desproporcionada en muchos casos y eso no ha ocurrido solo en los establecimientos hoteleros al hilo de las reformas y la subida en la categoría de los mismos. Ese encarecimiento de los precios es general y no se circunscribe a un solo sector, todos se han subido al carro de subir los precios, lo que más abunda ahora mismo es la especulación pura y dura en todos los sentidos.

Ahora bien y ya que he empezado haciendo referencia a la saturación turística, quiero dejar clara mi opinión al respecto. Efectivamente sobran una cantidad importante de los turistas que nos visitan, ya que una buena parte de ellos se alojan en viviendas residenciales que en ningún caso fueron construidas como negocio turístico. Pero cabe preguntarse a la vista de todo lo que se está viviendo aquí, ¿solo hay que contener el número de visitantes que se alojan en la isla?, ¿no hay que controlar y contener nada más?

Creo que es más que evidente que el número de negocios de todo tipo que hay en las islas supera considerablemente cualquier previsión que se pudiera haber hecho, si es que en algún momento se hizo, pudiendo asegurar sin temor a equivocarse que la oferta comercial y empresarial es muy superior a la demanda. Cada año hay más bares, más restaurantes, más tiendas de confección, más comercios de todo tipo y    la subsistencia de todos, absolutamente todos ellos depende del gasto que los turistas que nos visitan hagan durante su estancia en la isla.

El argumento para entenderlo es muy sencillo, si en una fiesta tenemos una tarta que hay que repartir entre diez comensales, tocara a un trozo de la misma mucho mayor, que si la misma tarta y del mismo tamaño tenemos que repartirla entre cien. Pues eso mismo es lo que está ocurriendo, que parece que nadie se dé cuenta, o que nadie quiera ver que en la isla ya hace tiempo que sobran, no solo muchísimos turistas que no se alojan en los hoteles, también sobran bares, restaurantes, tiendas de confección, tiendas de souvenirs, chiringuitos de playa y multitud de negocios de todo tipo cuya rentabilidad va ligada a una buena temporada estival, ya que la práctica totalidad de los mismos cierran una vez que se acaba la temporada, dejando en muchos casos una importante ristra de deudas y al año siguiente no vuelven.

La contradicción es evidente entre la cantidad de visitantes que cada día llegan a la isla y el posterior gasto que estos hacen en la exageradísima cantidad de comercios y negocios que hay en ella. La absoluta falta de previsión en este sentido por parte de quienes tienen la obligación de conceder los correspondientes permisos y licencias, para que todos y cada uno de los negocios abiertos y funcionando que hay en la isla lo hagan legalmente, hace que exista también una saturación de todo tipo de actividad económica.

Exactamente igual que hay una normativa que establece un número de plazas turísticas autorizables, lo mismo debería ocurrir con la actividad económica y comercial que se desarrolla en nuestra isla. La saturación tiene más de una cara. De nuevo la falta de previsión y la inexistencia de un modelo de desarrollo turístico sostenible, siguen marcando nuestro día a día. De nada sirve    seguir con gestos de cara a la galería. No vale de nada seguir anunciando un futuro programa de medidas encaminadas a    que nuestra industria turística sea sostenible. Se lleva más de un año trabajando en ello y nada se ha hecho.

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