La Emperatriz Infantil, soberana del Reino de Fantasía, permanece gravemente enferma en la Torre de Marfil. La Nada se extiende conforme avanza su enfermedad arrasando todo a su paso. En el mundo fantástico es Atreyu, a lomos del valeroso Ártax, el encargado de buscar la cura del mal que la está matando lentamente con la ayuda de Fújur, un dragón blanco de la suerte, pero con la amenaza constante del temible lobo Gmork. En el mundo real es Bastián, el joven que toma prestado de la tienda del señor Koreander el libro de La historia interminable, quien debe vencer a La Nada y reconstruir Fantasía pidiendo multitud de deseos. Ambos mundos, imaginario y mundano, se conectan a través del propio libro en una compleja historia narrada en la novela escrita en 1979 por el alemán Michael Ende y cuya primera parte fue llevada a la gran pantalla en 1984 de la mano del director Wolfgang Petersen al son de la conocida The Neverending Story interpretada por Limahl Hamill.
El autor de esta extraordinaria obra literaria consideraba que para poder apreciar la realidad de cuanto nos rodea debe recorrerse el camino inverso abandonando el mundo real en el que vivimos, en el que no impera ni la lógica ni el sentido común, para adentrarse en el mundo fantástico y poder imaginar en su interior como deberían ser realmente las cosas, pues solo así podrán convertirse en realidad. Como Dante en su Divina comedia, debe bajarse primero al Infierno para poder llegar al Paraíso, eso sí, no sin antes hacer un pequeño alto en el purgatorio para expiar los pecados cometidos, que eso nunca está de más. Pues lo increíblemente fantástico y lo tristemente real se encuentran separados por una delgada línea, resultando necesario que, como Bastián, se deseen cosas en un mundo ideal para que puedan llegar a materializarse algún día en el terrenal, en el que lamentablemente impera una verdadera ausencia de vocación y voluntad de creación. Pero ya saben que el que nada recuerda nada puede desear, por lo que resulta necesario rememorar algunas de las desdichas que acontecen en nuestras islas para poder desearles una pronta solución.
Y es que hay que recordar que allá por el 2004 se consideró que sería muy beneficioso convertir en Parador de Turismo la fortaleza del siglo XVI que corona Dalt Vila y que permanecía cerrada desde los años 80. Las obras comenzaron en marzo de 2009 con un elevadísimo coste y un plazo de ejecución de 30 meses que se han convertido ya en más de 16 años y lo que te rondaré morena. La aparición de unos más que previsibles restos arqueológicos supuso la paralización de las obras desde finales de 2012 hasta diciembre de 2019. Tras su reanudación surgieron nuevos problemas, esta vez relacionados con la necesidad de reparar un aljibe con un coste de 274.000 euros, a lo que se suma recientemente la remodelación del Camí des Calvari con un plazo de ejecución de cinco meses. Y por si la cosa no fuera suficientemente sorprendente, ahora resulta que se ha tenido que sacar a licitación, por el nada desdeñable importe de 242.000 euros, la renovación de 47 cuartos de baño instalados hace tres lustros porque, como resulta evidente, han quedado desfasados y demodé. Casi nada.
También debe recordarse que en 2015 se anunció por la entonces Subsecretaria del Ministerio de Justicia la creación de una nueva sede judicial en Ibiza ubicada en la antigua escuela de Sa Graduada, a ejecutar en dos fases y con un presupuesto de 16 millones de euros, estando prevista la terminación total del edificio en agosto de 2020. Y si bien es cierto que en diciembre de 2019 se inauguró la primera fase del edificio, con una superficie de 8.173 metros cuadrados de los 12.251 totales, los 4.078 metros cuadrados restantes llevan ya cinco largos años esperando ser construidos. Aún falta la adjudicación de la ejecución de la segunda fase, que se inicien las obras, con suerte a finales de este año, y que se terminen dentro del plazo de 20 meses previsto, lo que nos conducirá a una idílica inauguración allá por el 2028. El retraso en su ejecución también ha supuesto el aumento de su coste, porque esta segunda fase se ha licitado por 7.259.218 euros, lo que unido a los diez millones de euros que supuso la primera, conlleva un incremento del valor total de más de un millón de euros respecto del inicialmente previsto.
Algo similar ocurrió en 2008 cuando se propuso por parte de la mesa de exclusión social de Ibiza construir el centro para personas vulnerables de Es Gorg, siendo el primer proyecto presentado en el lejano 2010. Sin embargo, y tras múltiples modificaciones, no ha sido hasta mediados de este 2025 cuando se han iniciado los trabajos con una inversión de 5.794.710 euros, más el coste que supondrá la adquisición del mobiliario necesario para su puesta en funcionamiento. Al parecer contará con 73 plazas residenciales y un centro de día que, si todo va bien, estarán disponibles allá por finales de 2026, momento en el que irremediablemente se habrá quedado corto para atender las necesidades de la población, porque si la cosa ya estaba cruda cuando se pensó en su creación, imagínense ahora con la que está cayendo.
Y por si todo esto les parece poco, no menos necesario resulta recordar que el Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, creado en 1907 gracias a los hallazgos reunidos por la Sociedad Arqueológica Ebusitana, ubicado en uno de los principales edificios de Dalt Vila y que abarca 3.000 años de historia de las Pitiusas, se encuentra cerrado desde el 2010 y sin pinta de una pronta reapertura. Su clausura se produjo ante la necesidad de acometer una rehabilitación integral del edificio debido a las múltiples deficiencias que presentaba y así permanece hasta la actualidad, acumulando el mismo tiempo de inactividad que ya sufriera el Museo Monográfico de Puig des Molins, que reabrió sus puertas, tras 17 años, en 2012. Piensen que su existencia podría ser un importante reclamo cultural para el turista curioso y decoroso, justo el que parece no interesar, porque también la ejecución de la tan ansiada biblioteca nacional de Ibiza duerme el sueño de los justos desde que el proyecto fuera anunciado a bombo y platillo por el ministro de Cultura del gobierno de Zapatero en 2008 con un plazo de ejecución de cinco años.
No pierdan la esperanza, porque ya saben que en La historia interminable Bastián pidió muchos deseos más y tuvo otras aventuras maravillosas antes de regresar al mundo rutinario de cada día. Pero esto es otra historia. Aquí será cuestión de empezar a pensar en seis cosas imposibles antes de desayunar como la Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carrol, porque si el mundo de Fantasía comenzó a destruirse fue precisamente porque en el de los humanos que nos ha tocado vivir ya no se desea nada y, por tanto, nada se crea. Así nos va. Ahí tienen al menos cinco deseos. Y, por favor, no hagan la rima que no está el horno para bollos.