Les confieso que esta semana pensaba escribir sobre los nuevos pisos de lujo que el «célebre» chef turco de la sal dorada proyecta construir en Ibiza para venderlos a precios que se nos escapan al común de los mortales. Pretendía dar mi opinión sobre estas viviendas «premium» anunciadas justo la misma semana en la que se celebra el Día Internacional de las Personas sin Hogar en una isla como la nuestra donde cada vez son más habituales unos asentamientos contra los que el Ayuntamiento de Ibiza ha anunciado mano dura pasando de largo sobre el drama que allí se vive. Pensé que para cualquier ciudadano que viva aquí el contraste es tan evidente y tan vergonzante que tal vez el artículo se podría escribir solo pero, entonces, ocurrió algo inesperado que me me hizo replantearme la situación.
Y es que leí el nombre del proyecto del célebre chef ahora metido a promotor —«Luxury Residences by Chef X»— y me pregunté por qué en Ibiza ya nos están quitando hasta los dos idiomas en los que nos expresamos. Y reparé en que uno sale a la calle, abre el periódico o navega por las redes mal llamadas sociales y descubre que nuestra querida isla ha apostado ya abiertamente por adoptar el inglés como lengua oficial de la modernidad. Ya no tenemos congresos, tenemos summits. No hay fiestas de apertura hay openings y tampoco cierres sino closings. Las ferias son trade shows, los talleres workshops, y los planes estratégicos globales, Ibiza, Smart Island. Y todo ello mientras los que han nacido aquí o nos consideramos ibicencos de adopción, empezamos a sentirnos desplazados viendo lo difícil que es encontrar algo que suene a cristiano.
Si piensan que estoy exagerando repasen algunos ejemplos así a bote pronto. El International Music Summit (IMS) es un evento de renombre que reúne en la isla a la industria electrónica global desde hace quince años para reflexionar sobre el sector pero que tal vez no sonaría tan chic si se llamara Encuentro Internacional de Música Electrónica. También está HIC Summit Ibiza, con su subtítulo de manual, Leading international experts design the tourism of the future; el Ibiza MICE Summit que hace referencia al turismo MICE que recoge la primera letra de Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions; el Ibiza Wellness Weekend o fin de semana dedicado a actividades de bienestar o el Ibiza Light Festival que se celebra en Dalt Vila fusionando arte y espectáculos de luz. Y al mismo tiempo, el Consell d’Eivissa promociona campañas turísticas con lemas tan elocuentes como Embrace the Authentic Ibiza (Abraza la Ibiza auténtica) que aunque están dirigidas al mercado británico demostrando que han apostado por hacernos creer que la autenticidad, como el lujo, también se exporta mejor en inglés.
Apostar por el inglés ni siquiera responde a una necesidad real
No me malinterpreten, el inglés es una herramienta valiosa y universal, y sería absurdo negar su importancia. Lo que resulta chocante es la tendencia a sustituir sistemáticamente lenguas tan valiosas como el castellano o el catalán por una que ni siquiera responde a una necesidad real, teniendo en cuenta que en muchos de estos eventos, el público, los ponentes y los asistentes son en su mayoría locales por más que nos empeñemos en que el título, la web, el cartel y hasta el hashtag se escriban en inglés. Por más que nos empeñemos en demostrar que lo básico es parecer internacionales antes que comunicarnos.
Y es que lo más curioso de todo es que esta fiebre anglófila no se limita al turismo o a los congresos. Ha llegado a los negocios, los restaurantes, los cargos públicos y hasta los planes estratégicos. Ya no hay jefes de prensa sino communication managers y lo que antes era un gestor ahora es un project coordinator. Ya no existen planes de comunicación o trabajo sino masterplans y al paso que vamos ya no sería raro encontrarnos en la administración un stakeholder engagement officer escondido entre los departamentos de toda la vida.
Tal vez esto se deba a una cuestión estética que a mi se me escapa. Tal vez sea que el inglés suene más elegante o más global. Que Mid-Season Party es más sofisticado que Fiesta de Mitad de Temporada, que Networking Lounge evoque más glamour que Espacio de Encuentro o que Smart Tourism Workshop suene más innovador que Taller de Turismo Inteligente. Puede ser que esto sea así pero nadie me podrá convencer que detrás de ese barniz cosmopolita se esconde la pérdida simbólica de dos idiomas propios. La cruel sensación de que cuando una comunidad empieza a hablarse a sí misma en otro idioma, no por necesidad sino por moda, algo se ha torcido.
Y lo peor de todo es que tal vez nos hayamos acostumbrado tan rápido a esa invasión silenciosa que ya ni le damos importancia, olvidando al mismo tiempo, que esto también tiene un factor elitista y excluyente, al dejar fuera a aquellos vecinos, comerciantes y trabajadores que no entienden exactamente qué se anuncia y demostrándonos que si el lenguaje excluye, el espacio público deja de ser de todos. Porque si queremos convertir el inglés en un símbolo de prestigio, de modernidad o de estatus hay algo que no estamos haciendo bien.
No es purismo ni nostalgia sino sentido común
Tal vez muchos dirán que soy un exagerado y que lo importante es atraer turismo y proyectar una imagen internacional. No les quitaré razón pero esta reflexión no habla de purismo ni de nostalgia sino de sentido común. Si vivimos en Ibiza tal vez sería bueno no olvidar que lo que hacemos debería ser en su mayor parte para ibicencos o residentes de toda la vida y que si queremos preservar nuestra identidad cultural e histórica no podemos renunciar a nuestros idiomas. Tal vez sería bueno reflexionar sobre que las lenguas no son solo herramientas de comunicación sino maneras de entender el mundo y que cuando se traducen al inglés las fiestas, los congresos, los carteles, las campañas y hasta los cargos, estaremos asumiendo nuestra derrota como pueblo.
Y tampoco vendría mal recordar que Ibiza y Formentera ya son conocidas en el mundo entero y que no necesitan más anglicismos para ser deseables y si más medidas que apuesten por la sostenibilidad, por la vivienda, por el medio ambiente o por nuestra historia y nuestra cultura. Y que todo eso se puede y se debe hacer apoyando los idiomas de quienes sostienen, viven y dan forma a esta tierra y teniendo en cuenta que esa desconexión entre lo que somos y cómo nos presentamos, nos arroja la cruel realidad de que si acabamos hablando otro idioma es porque quizá ya no sabemos muy bien quién habla en nombre de quién.
Así que lo siento si este domingo no les hablo de vivienda ni de los pisos de lujo del chef de la sal dorada pero es que entre tanto Luxury Living Experience, Exclusive Residences o Premium Lifestyle me pareció más urgente recordar que nuestros idiomas propios también son un patrimonio que estamos regalando alegremente al altar del márketing global. Y que si seguimos así, dentro de poco ya no sabremos si vamos a un Global Sunset Smashing Event o a una verbena de toda la vida. Y que ese día, cuando tengamos que pedir una caña diciendo one beer please, quizá sea demasiado tarde para traducirnos de vuelta.
El fondo del artículo refleja la realidad de una isla internacional a nivel ya de turista y residentes, donde el castellano y catalán cada vez menguan más. Supongo que lo habrá notado también en este medio de comunicación, donde la sección de noticias en inglés cada vez es mayor y la sección de noticias o artículos en catalán todavía la estoy buscando. Espero que su nivel de inglés se bueno…..