La promesa de un cambio radical en la gestión de determinados problemas por parte de las administraciones públicas fue posiblemente lo más destacable en las últimas elecciones locales y autonómicas. La abrumadora victoria de la derecha en esa contienda electoral debía aportar un cambio radical a la hora de afrontar determinadas situaciones críticas que el gobierno progresista de la pasada legislatura no supo resolver durando sus años de mandato. Sin duda el tema de la vivienda era el problema más grave al que hacer frente y que sigue sin resolver, pero no era el único.
Una correcta atención pública sanitaria, era otra de esas cuestiones que deberían haberse resuelto con rapidez; sin embargo y transcurridos ya más de dos años de la llegada de la derecha al Govern Balear, que es a quien le compete la atención de este servicio público, este sigue siendo claramente deficitario y por tanto sigue estando muy lejos de lo que cabe entender por un correcta atención. Siendo la gestión de la sanidad pública en nuestras islas uno de los temas en los que más se incidió durante la pasada legislatura por parte del PP, posiblemente es uno de los puntos en los que cabía esperar cambios sustanciales con mayor rapidez.
Durante los primeros meses del actual gobierno de derechas, se hicieron determinados gestos, que a la vista del panorama actual no pasaron de ser pequeños oasis en mitad del desierto, pero que en ningún caso supusieron la resolución definitiva de la problemática atención sanitaria que los pacientes de nuestras islas estaban recibiendo. En 2023 el servicio que más noticias de portada provocaba por la deficiente gestión del mismo, era sin duda el de atención oncológica. La falta del número de profesionales necesarios para atender correctamente a las necesidades mínimas de los pacientes oncológicos, era la noticia más destacable esos momentos, si bien esta falta de profesionales médicos afectaba también a otras áreas de nuestra sanidad pública.
De inmediato se aprobaron los incrementos salariales necesarios para conseguir incrementar sustancialmente el número de médicos para atender a los pacientes oncológicos, pretendiendo con ello demostrar cómo atajar de forma rápida una situación crítica y dando por resuelto el problema. Pues bien, a día de hoy está claro que de solución definitiva del problema de la sanidad pública nada de nada y que la gestión global de dicho servicio sigue siendo deficiente. Solventar temporalmente una de las muchas áreas que componen la sanidad pública, no significa que ya esté todo resuelto. Sigue habiendo muchos y graves problemas en otras áreas.
En sanidad no vale volcarse en una sola especialidad, ya que con ello lo único que puede acabar ocurriendo es que se deje de la mano la correcta atención a otras dolencias cuya gravedad no se puede minimizar. Sin ir más lejos cabe señalar como muy preocupante la atención que a día de hoy se viene prestando en otra especialidad médica como es cardiología, que está muy lejos de ser mínimamente fiable. En este caso resulta grotesco lo que viene ocurriendo y que deja en una situación preocupante a un gran número de pacientes en nuestra área de atención sanitaria de las Pitiusas. Veamos un ejemplo real, un paciente consigue despues de muchos meses de espera, que se le haga una «ecocardio»; según el protocolo establecido en estos casos, una vez que se le ha hecho la mencionada prueba, el paciente debe esperar una nueva cita del cardiólogo para que se le informe del resultado de la misma. Y aquí es donde la situación se agrava sustancialmente, ya que según confiesan los propios profesionales de cardiología, la lista de espera para esa cita en la que se valore la «ecocardio» y se informe al paciente del resultado de la misma es de unos dos años. Resulta tan llamativa como triste esta situación, dándose el caso de pacientes crónicos que deben someterse a esa prueba cada 12 o 18 meses, que han visto como se les citaba para una nueva prueba transcurrido más de un año y medio de la anterior y sin haber sido debidamente informados del resultado de esa.
En líneas generales la sanidad pública en las Pitiusas sigue inmersa en numerosos y graves problemas en lo que se refiere a la correcta atención al paciente, debiéndose sumar a ello la creciente tensión interna que se vive en el seno del equipo de dirección del Àrea de Salut d’Eivissa i Formentera (ASEF) desde su nombramiento en 2023. De los once profesionales nombrados en su momento como jefes o coordinadores de los diversos servicios, casi la mitad de ellos han dimitido o han sido cesados. La situación es lo suficientemente preocupante, a pesar de que desde la actual gerencia se le quiera restar importancia, como para que un total de 22 profesionales responsables o coordinadores de diferentes departamentos, hayan firmado un escrito de apoyo a los profesionales dimitidos y dirigido al Govern y a la Consellera del ramo. No parece que lo de escuchar a los profesionales que predicaba el PP en la oposición, se esté poniendo en práctica en la actualidad.
Nuestra sanidad pública sigue siendo un grave problema.