El debate sobre la vivienda en Ibiza y Formentera se pervierte con consignas simples que no solucionan el origen del problema como «limitar el precio del alquiler». Vivimos acusados por la presión demográfica, la estacionalidad y la escasez de suelo, no hay soluciones mágicas. Es imperativo mencionar el enfoque integral (mucho más técnico que político) que impulsa el vicepresidente Toni Costa: más seguridad jurídica, más oferta asequible y una fiscalidad que no castigue.
La primera palanca es la seguridad jurídica para los propietarios. Por una legislación que criminaliza al propietario, miles de viviendas permanecen vacías por miedo a la okupación o a procesos interminables por morosidad. Garantizar derechos y agilizar la recuperación de inmuebles supone crear condiciones para que esas viviendas salgan al mercado y aumenten la oferta, el único antídoto.
La segunda es construir. Pero no a cualquier precio ni para cualquiera. Las nuevas promociones de vivienda a precio limitado son imprescindibles para que jóvenes, familias trabajadoras y clases medias no queden expulsadas. Vincular el acceso a la residencia efectiva en Baleares durante un número determinado de años es una medida de justicia territorial: protege a quienes sostienen la economía local y evita que recursos públicos terminen alimentando la especulación externa.
La tercera palanca es fiscal. Reducir el ITP y aplicar bonificaciones en el tramo autonómico del IRPF no es un regalo, es una inversión social. Cada euro que se alivia al comprador residente se traduce en arraigo, estabilidad y cohesión.
Ibiza y Formentera necesitan políticas valientes, no eslóganes. Seguridad jurídica, más oferta accesible y fiscalidad responsable no son dogmas ideológicos, sino sentido común para garantizar el derecho a vivir donde uno pertenece.
A San Miguel la família té noves promocions de vivenda assecible. Aprox 500-600.000 €. Corregir-me aquesta informació no és correcta.