16 años al servicio del chavismo, engalanan el ilustre currículum de Zapatero, blanqueador de etarras, del M-19, del terrorismo islsmista o el carnicero Maduro, cuyo régimen fenece gracias a las pelotas de Trump, harto de esperar a que el ‘pacifista’ derecho internacional haga algo, mientras se perpetúa la farsa humanitaria del PSOE, léase fragatas para Chávez, rescate a la estratégica Plus Ultra, jugosas minas de oro o el petróleo de Venezuela para la imperialista Cuba, quien también tortura a miles de opositores políticos.
El pacifismo es esa estafa inventada por ideólogos de izquierda que infringen tan pronto se adueñan del poder, para imponer con violencia sus ideas acabando con las libertades y la propiedad privada de naciones enteras, asoladas en la ruina.
Entre los más de mil opositores políticos confinados en el Helicoide y otros centros de tortura (Zapatero negaba que existieran), hay al menos cinco españoles entre los primeros 11 que han sido liberados. Mi tocayo -hay que joderse- también negaba que Venezuela fuera una colonia del imperialismo comunista cubano. Curiosamente, ayer mismo el régimen castrista rindió honras fúnebres a los 32 miembros de la Guardia Pretoriana del sátrapa que custodiaban su tiranía en el palacio de Miraflores.
«La democracia no tiene por qué tolerarlo todo. No hay libertad para los enemigos de la libertad» y Donald Trump, al que chulearon unas elecciones, le volaron parte de una oreja intentando matarle como a Charlie Kirk. Con él lo han intentado cuatro veces, así que sabe muy bien cómo se las gasta la izquierda con la oposición, aunque esta insista en que es muy pacifista.
En este cúmulo de mentiras ‘Flower Power’ con que la ‘socialdemocracia’ internacional narcotiza tu buen juicio para tapar sus miserias desde sectarios organismos internacionales buenistas como la ONU, Amnistía y toda esa cuerda de ONGs que viven de ‘ayudas’ (tus impuestos), en Venezuela pasa su vida cómodamente instalado nada menos que Iñaki de Juana Chaos, el mayor carnicero comunista de ETA (en busca y captura) frente a una de las playas más paradisíacas del mundo, regentando una licorería, gordo, harto de ron y tabaco.
Los documentos del ‘Pollo’ Carvajal detallan cómo podría estar viajando a España, con la sonrisa y cobertura del PSOE y Pedro Sánchez, quien mientras te habla de Franco, blanquea los asesinatos de ETA, entrega la competencia de prisiones al padre ideológico de ETA, quien los libera y emplea en instituciones separatistas vascas.
Como broche al blanqueamiento del crimen marxista, Gustavo Petro, jefe del M-19 y responsable entre otros crímenes, del asalto al palacio de justicia, con más de 200 víctimas quemadas vivas, y decenas de jueces asesinados. Sus camaradas le llamaban «El Cacas» (tenía la gentileza de cagarse sobre sus víctimas secuestradas y torturadas).
Pedro Sánchez lo agasajó, le condecoró con la Real Orden de Isabel la Católica y le ofreció una recepción y comida de gala en el Palacio Real, la mayor distinción de los reyes de España, tras una vergonzosa recepción en las Cortes del reino, donde los 52 diputados de Vox preservaron la dignidad de España, abandonando el hemiciclo, aquel día lleno de heces. Y todo, absolutamente todo diseñado por José Luis Rodríguez Zapatero, que se hace llamar «El Rojo» (Marie Claire, noviembre 2005).