LPor la fe creemos en Dios Padre que nos ha creado, en Dios Hijo que nos ha redimido, en Dios Espíritu Santo que santifica nuestras almas. Creo en Dios, espero en Dios, amo a Dios. Amo y adoro la Santísima Trinidad, único Dios verdadero. Después de conocer a Dios tenemos la ocasión y la dicha de creer lo que hay después de esta vida temporal. Hay otra vida feliz y eterna que Dios reserva para todos los que le aman. Creemos que después de la muerte, hay un cielo, un infierno y un Purgatorio. Las verdades de la fe son el gran estímulo para vivir con mucho amor; con mucha alegría y esperanza. Este amor se manifiesta, se hace patente amando a Dios y, por Dios amando a todas las personas. El regalo de la fe es inapreciable para todos los creyentes en Jesucristo, y con la luz del Espíritu Santo podemos contemplar lo que nos enseña la fe y la Santa Iglesia nos propone.
En este tiempo de Cuaresma renovamos nuestra vida espiritual. Para ello practiquemos la oración asidua y fervorosa. La mejor oración es la santa misa. No solamente la misa dominica; también la limosna y todos los ejercicios que el pueblo cristiano practica, de un modo especial el vía crucis. Es un tiempo; la Cuaresma, para meditar en la Pasión y Muerte del Redentor que padeció y murió por todos nosotros.
Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo, no para condenar al mundo, sino para el que mundo se salve por Él.