Pues porque el estatuto autonómico debe reconocer la singularidad de Cataluña y la vulgaridad del resto de España.
Los rótulos de las calles de Ibiza no serán bilingües, sólo en catalán gracias al recurso de unos menorquines; Fem-ho en Català, contra los rótulos de las calles de Vila, y la resolución del Ayuntamiento de Ibiza: «hacer rótulos bilingües es ilegal».
Gracias al PP y su extenso álbum de complejos, se está consumando la última rendición al «imperialismo pan catalanista» que padecemos desde que una cuerda de iluminados como Pompeyo Fabra (químico, no lingüista), Prat de la Riva y sus amiguitos, descubrieron que la lengua catalana era una entelequia, no tenia diccionario, y una lengua sin diccionario no logra reconocimiento internacional, por lo tanto no existe, y si no existe, no existe la nación. Se les acababa de averiar el invento separatista.
Esta teoría política «Una lengua, Una nación». la desarrolló el jurista de las leyes Nazis de Nuremberg, Carl Schmitt, y desde esa base jurídico-imperialista (que permitiría a España reclamar todo territorio donde hablasen español) Hitler anexionó los Sudetes, Alsacia y Lorena, y Austria. Ya sabemos cómo acabó aquella tragedia nacionalista. Aquí inventaron «los países catalanes».
«Un separatista es un tipo que te roba un trozo de tu país, inventándose otro que no existe, y te llama fascista si te quejas».
Obviaré a los primeros «Camisas Pardas» en España, los «Escamots» del «Estat Català» , pistoleros escuadristas uniformados como las S.A. Nazis, de los hermanos Badía. Sus padres ideológicos, al verse sin diccionario, se pusieron a la labor. imitando a Sabino Arana con el Guipuzcoano, el Alavés y el Vizcaíno: meterlos en un simposio, revolverlo todo lingüísticamente e inventar el Euskera Batua. Estos «barcelonis» (así llamaban entonces al catalán) crearon el «catalán estándar» a inicios del siglo XX, osea, ayer, depurado de palabras castellanas.
Limpieza de sangre, pero lingüística
Pero la historia existe, también en la multicultural Ibiza fenicia. En 1.235, las tropas de Jaime I bajo la cruzada del papa Gregorio IX, descubrieron que los ibicencos no eran mudos, ni catalanes. Eran autóctonos y hablaban su propia lengua autóctona, un romance heredado del latín romano, que no borraron los árabes. El mismo latín que dio origen al mallorquín y al menorquin, al francés, italiano o español, al occitano, al corso, al gallego, al portugués, al aranés y al Lemosín.
Y esa, la lengua franca Llemosina es el catalán que durante 500 años hablaron aquellos súbditos francos. Tras la conquista de Ibiza y el tratado de Corbeil (1.258), pasaron a ser súbditos Aragoneses.
Esta historia no te la contarán los lobotomizados del PP ni sus amigos NAZI-CAT, acostumbrados a llamar fascista al discrepante. Quien si te la cuenta es Bonaventura Carlos Aribau, el insigne poeta de la «nación catalana» en su sentida «Oda a la patria»:
«En llemosí soná lo meu primer vagit, quant del mugró matern la dolça llet bebia; en llemosí al Senyor pregaba cada dia, e càntichs llemosins somiava cada nit. Si quant me trobo sol, parl ab mon esperit, en llemosí li parl, que llengua altra no sent, e ma boca llavors no sap mentir ni ment, puix surten mes raons del centre de mon pit.»
Decía el vasco Mikel Buesa: «La política nacionalista se basa en mitos y sentimientos, y los sentimientos no son generadores de derechos. Pensar eso equivale a admitir que enamorarte de una persona otorga derecho sobre ella.
En aquella cruzada de reconquista, súbditos aragoneses (cataluña ni existía) conquistaron Baleares junto a aliados como el conde franco Nunó Sanç (Rosellón y Cerdaña) o el infante Pedro de Portugal, castellanos, leridanos y subtítulos del rey de Aragón, y solo de Aragón, pues «Corona Catalano-Aragonesa» es otra ensoñacion sentimental nacionalista, con la que han intoxicado Wikipedia y 1000 fuentes mas.
Tras la cruzada, siglos después empezó la novelita «países catalanes», una carísima murga con la que los separatistas llevan dando el tostón el siglo pasado, parte de este, sumando al Partido Popular, que vendió hasta la memoria de sus abuelos en la guerra civil y la lengua de todos, según reza la Constitución y el maltrecho estatuto autonómico.
Ignorando los diccionarios del mallorquín y menorquín preexistentes, un personaje llamado Cañellas, cometió el desafuero de enterrar los pre existentes diccionarios del mallorquín y menorquín, imponiendo el catalán, un cancerígeno veneno inoculado desde el rendicionismo, y por ley.
Nadie imaginó a qué niveles llegaría semejante dislate: laminar el Español de las instituciones y páginas web, (acabadas en .cat). La lengua oficial desaparece, se relega o prohíbe en colegios, calles e instituciones, llegando a dejar Ibiza sin médicos oncólogos. Todos sabemos que el cáncer se cura con catalán, y si no lo hablas, eres un fascista al que te matará te matará el cáncer «catalanista». Te lo mereces.
Bienvenido a los complejos del PP y a la borrachera ideologica de «Madame» Armengol, «prostitución de menores tutelados SA». Nos dejó sin oncólogos, beoda a las 2:00 de la mañana en el «Bar Hat» saltándose el confinamiento y regalando a su amigo Koldo - el putero - 37 millones € en mascarillas que no sirven ni de papel higiénico. Y se quejan porque les llaman tarados.
«El ruinoso estado autonómico se montó para contentar al 8% de separatistas que jamás estarán satisfechos».
Demagogo