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Opinión

Demasiadas expectativas

| Ibiza |

Son muchas las expectativas que el Consell Insular d’Eivissa tiene depositadas en el nuevo servicio de transporte público por carretera. Una vez finalizados todos los trámites previos, que se han eternizado, parece ser que definitivamente podrá entrar en funcionamiento a partir del próximo mes de abril. Cabe recordar que la anterior concesión caducó en 2018 y desde entonces se han estado haciendo trámites para tratar de adjudicar la nueva concesión. Finalmente no ha sido hasta este 2026 que esa supuesta «novedosa» concesión va a ser una realidad.

Después de tantos años de espera, por fin el próximo mes de abril iniciará su actividad el nuevo servicio de autobús en la isla. A este nuevo servicio, algunos lo quieren denominar «nuevo modelo de movilidad», si bien tengo la sensación que en cuanto a efectividad real del nuevo servicio, los cambios no van a ser tan espectaculares como se ha venido anunciando y por tanto, de nuevo modelo tendrá muy poco. Será el modelo de siempre con algunos toques de modernidad.

Sinceramente dudo que el incremento de líneas y frecuencias, el servicio de wifi gratuito, la posibilidad de hacer el pago con tarjeta en todos los autobuses, que los vehículos sean 100% accesibles para personas con movilidad reducida y que una parte de la flota de nuevos vehículos sea eléctrica, sean elementos suficientes para denominarlo nuevo modelo y, que realmente sea el sistema que residentes y turistas merecen.

Tanto el actual Conseller de Transportes, como el de la pasada legislatura, se han vanagloriado estos días de la inminente puesta en marcha de la nueva concesión. En mi modesta opinión, todo lo que ha sucedido con este nuevo contrato de concesión durante más de siete años, no es precisamente un ejemplo de gestión eficaz. Señalar que tampoco el anterior gobierno progresista del Consell en la legislatura 2015/2019 hizo lo que cabía esperar, siendo conocedores como eran de que la concesión vencía en 2018.

El Conseller actual, como he apuntado antes, se centra en resaltar las bondades técnicas que se ofrecerán en los nuevos autobuses; mientras que el anterior se limita a atacar al Psoe por su gestión y alabar su, según él, magnífica gestión. Lo cierto es que en cuatro años de legislatura fue incapaz de adjudicar el nuevo contrato. Cabe resaltar en ambos casos su intento de convencer a los ciudadanos de esta isla, de que a partir de abril todo será radicalmente distinto en el transporte público por carretera.

Los detalles de las nuevas prestaciones de los vehículos que deberán cubrir el servicio, no suenan mal como novedad, ahora bien me temo que con ello se está todavía muy lejos de que solo con eso se consiga el transporte público que la isla se merece. Afirman que el nuevo servicio se prestará con 100 nuevos autobuses, de los cuales 64 serán eléctricos. Según sus declaraciones, esta circunstancia es destacable comparada con otras concesiones de transporte terrestre, pero a mi particularmente me parece insuficiente, ya que de los 62 autobuses que cubrirán las 44 líneas del lote 2 que abarcará toda la isla salvo el municipio de Vila, solo 26 de esos autobuses serán eléctricos, menos de la mitad.
Por otro lado, hay motivos suficientes para sospechar que no veremos ningún cambio drástico en la eficiencia real del servicio, ya que tal como está planificado el «nuevo modelo» utilizará la misma red de carreteras que se ha venido utilizando hasta la fecha; la misma que utilizan el resto de vehículos de todo tipo que circulan por la isla y en la que se provocan innumerables atascos buena parte del año. Siendo así los nuevos autobuses eléctricos y con wifi seguirán viéndose afectados por los mencionados atascos.

Hace falta mucha imaginación para poder afirmar que la nueva contrata de transporte vaya a suponer un cambio radical en el servicio público que los residentes y turistas van a poder disfrutar. Ha faltado valentía y se ha perdido una magnífica oportunidad para revolucionar realmente el transporte terrestre de la isla. Ha faltado en primer lugar la voluntad real de articular un verdadero nuevo modelo de movilidad y, en segundo lugar, como he dicho, han faltado las agallas necesarias para hacerlo efectivo. Fórmulas y modelos de transporte distintos, los hay; más eficientes, medio ambientalmente más limpios y con posibilidad de más frecuencias. La ignorancia y la ceguera de los políticos que gobernaban hace veinte años, solo sirvió para hacer burla de las propuestas novedosas que por entonces se propusieron por parte de la oposición, pero en ningún caso fueron capaces de comprenderlas y mucho menos de visualizarlas en el futuro; por ello hoy seguimos arrastrando los problemas de un deficiente servicio público de transporte terrestre. El sistema que aquí fue desechado y del que se hizo mofa, lleva años aplicándose con notable éxito en varias ciudades tanto de España como de otros países de la Unión Europea.

Burlarse de lo que se ignora y no se entiende es muy fácil, pero es lo menos eficaz. De haber sido más abiertos de mente hace veinte años, posiblemente hoy la situación de la movilidad insular sería muy distinta.

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