Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:

Gestionar los flujos de personas: de las palabras a los resultados

Imagen de archivo de vehículos | Foto: R.I.

| Ibiza |

La reciente aprobación del nuevo cupo de vehículos para esta temporada confirma algo importante: Ibiza no solo habla de límites, los aplica.

Este verano volveremos a reducir la entrada de coches respecto al año pasado, consolidando una tendencia que ya está dando resultados. Y lo hacemos además desde un planteamiento claro: tejiendo acuerdos con toda la sociedad, escuchando a sectores, ayuntamientos y agentes implicados, aunque otros partidos hayan renunciado a apoyar estas medidas y solo el Partido Popular, junto al president Vicent Marí, haya asumido la responsabilidad de sacarlas adelante.

Ese es el contexto en el que hay que entender lo que está ocurriendo en la isla.

Durante años, el debate sobre Ibiza ha estado atrapado entre el diagnóstico permanente y la falta de propuestas. Se hablaba de saturación, de presión, de límites. Pero faltaba algo esencial: actuar.
Hoy podemos afirmar que ese cambio se ha producido. Ibiza ha pasado de debatir el problema a gestionar los flujos con medidas concretas y resultados medibles.

Los datos lo avalan.

La política de control de vehículos ha permitido reducir de forma significativa la presión sobre la red viaria, con más de 32.000 vehículos menos en la isla durante la temporada alta.

No es un dato menor. Es un cambio estructural.

Y tiene explicación.

En materia de presión humana, el indicador más riguroso —el IPH del IBESTAT— refleja un descenso claro en plena temporada alta. Entre junio y septiembre de 2025, la presencia media diaria se redujo en 13.366 personas respecto al año anterior, un 6% menos. Y en agosto, el mes más crítico, la caída fue aún más significativa: casi 19.000 personas menos al día, situando la isla en niveles similares a los de 2014 pese a tener hoy más de 30.000 residentes adicionales.

Por un lado, la eliminación de la oferta turística ilegal ha corregido una distorsión clave del modelo.
Por otro, la limitación de vehículos ha actuado directamente sobre uno de los principales factores de presión.

Es decir: menos coches y menos personas en los momentos críticos, sin paralizar la actividad de la isla.

Este es el elemento que desmonta años de discurso.

Se puede reducir presión sin expulsar a nadie.

Se puede ordenar sin recurrir al decrecimiento.

Se puede gestionar sin castigar a quienes cumplen.

Frente a esto, una parte de la izquierda y sus altavoces llevan años instalados en la queja permanente: denuncian la saturación, pero no ofrecen soluciones más allá de eliminar actividad o asumir como inevitable que residentes y trabajadores tengan que abandonar la isla.

Ese enfoque no solo es injusto, es estéril.

Porque mientras se señalaba a quienes generan empleo y riqueza, la economía ilegal crecía sin control, distorsionando el mercado y generando los mayores impactos.

Hoy el enfoque es otro.

Un modelo basado en control de flujos, que actúa sobre las causas reales:

la oferta ilegal, la movilidad desordenada y la falta de regulación en determinados ámbitos.
Un modelo que además protege a quienes cumplen la ley, frente a la competencia desleal.
Queda trabajo por hacer, sin duda.

Hay sectores donde todavía hay margen de actuación: el charter náutico ilegal, determinadas actividades de ocio, el sector inmobiliario irregular o el comercio ilegal.

Pero el balance es claro. Y la dirección, también.

Ibiza ha pasado del diagnóstico a la acción.

Del ruido a los datos.

De la queja a la gestión.

Y eso marca la diferencia.

Porque el turismo no se combate.

Se gestiona.

Y cuando se gestiona con decisión, los resultados llegan.

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto