Mientras su cónyuge hace el chino que no el tibetano, a Begoña la procesan por cuatro delitos que pueden suponer quince años de cárcel. Lo normal, o sea. La vaporosa contable, nombrada catedrática sabe usted por qué, tuvo un subidón cuando su Pedrito cambió el colchón de Moncloa. ¿Era la copiloto del Peugeot o se limitaba a pagar la gasolina? El caso es que inició una fulgurante carrera de mediadora en cuanto el candidato y el presidente ya no eran la misma persona (fabulosa explicación de una vicepresi para justificar mentiras), aunque fuera el mismo marido. ¿Casualidad, sincronismo, bipolaridad, bigamia o corrupción monda y lironda? El jurado popular dará un baño de realidad en medio de tanta paranoia. Y el próximo retiro del puto amo podría ser más largo y en otro tipo de celda...
Parece de película, pero ¡qué exitoso y chabacano ha sido el asalto al poder de la banda del Peugeot! Todavía no he visto Torrente Presidente, pero dudo que la cachonda ficción de Santiago Segura supere la delirante realidad del sanchismo. Facinerosos al poder, putas y putos por doquier, mecenazgo político de un emporio de saunas, comprometedoras cintas de video de sexo mercenario, comisiones millonarias o implantes capilares a cambio de mascarillas fake en plena peste vírica, desastres naturales horriblemente gestionados, accidentes ferroviarios por criminal mantenimiento, dogmatismo woke a modo de nueva religión del estado, censura de periodistas, ataques a los jueces, separación de poderes por el retrete…y nadie es responsable de nada, que en eso consiste su resiliencia y la orgía colosal está pagada con ese dinero público que, según ellos, no es de nadie. Toma nísperos totalitarios con los que venían a traer decencia a la política, transparencia a la partitocracia. El ruedo ibérico está que arde.