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Borrones y tachaduras

Armengol tapó la corrupción del PSOE

Imagen de archivo de Armengol. | Foto: Europa Press

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La responsabilidad política no exige la existencia de delito. Se mide en términos de eficacia, diligencia, transparencia y rendición de cuentas. A la luz de lo que hoy se conoce gracias al informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil incorporado a la causa judicial abierta en la Audiencia Nacional, resulta difícil sostener que la actuación del Govern de Francina Armengol en la compra de mascarillas y pruebas PCR en la pandemia de 2020, superara ese mínimo exigible.

La adquisición de mascarillas por valor de 3,7 millones de euros a una empresa sin trayectoria acreditada en el sector, como Soluciones de Gestión, no puede explicarse únicamente por la urgencia del momento. La documentación policial describe un proceso en el que la intermediación política —a través de Koldo García y su conexión con el Ministerio de Transportes— fue determinante en la selección del proveedor. Es decir, no fue el criterio técnico el que guió la contratación, sino la recomendación de un entorno político ajeno a la administración sanitaria balear.

Este hecho, por sí solo, ya compromete la responsabilidad política de quienes tenían la obligación de garantizar la idoneidad de los contratos públicos. Pero hay más. El resultado de aquella operación fue, en términos objetivos, un fracaso. Casi un millón y medio de mascarillas quirúrgicas compradas a precio de FFP2, que no cumplían las especificaciones técnicas exigidas y que acabaron caducando en un almacén del Servei de Salut. Hablamos de un perjuicio económico millonario para las arcas públicas de la Comunidad Autónoma y, por ende, para los ciudadanos de Baleares.

En este contexto, la responsabilidad política de Armengol, de la entonces consellera de Salut, Patricia Gómez, y de otros altos cargos como Manuel Palomino es ineludible. No por haber participado en una trama corrupta y haberse lucrado —eso corresponde determinarlo a los tribunales—, sino por haber sido estafados por esa trama de la que eran ajenos.

Aún más grave resulta la gestión posterior del escándalo. Si el Govern del Pacte fue engañado, como lamenta la secretaria general del PSIB-PSOE, lo lógico hubiera sido actuar con transparencia desde el primer momento. Armengol debió explicar los contactos, detallar las decisiones y, sobre todo, reclamar el dinero público pagado a cambio de material defectuoso. Sin embargo, nada de eso ocurrió.

Hemos sabido de las gestiones, los mensajes, las llamadas y las reuniones relativas a la compra, primero de mascarillas y luego de pruebas PCR, no por Armengol ni nadie de su Govern, sino por las investigaciones de la Policía Judicial. Esa ocultación deliberada alimenta la sospecha de que hubo algo más que simple negligencia derivada de la necesidad de proveerse de material sanitario.

¿Por qué no se denunció la estafa ni se reclamó a la empresa la devolución de los 3,7 millones? Porque hacerlo supondría señalar directamente a la empresa vendedora, Soluciones de Gestión, y con ella al Ministerio de Transportes, al entonces ministro y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, y a su asesor, Koldo García. Y eso hubiese sido tanto como acusar al Gobierno de Pedro Sánchez. Y eso hubiera tenido un coste político enorme con el que no se quiso correr. Por eso se optó por callar, no hacer nada y mirar hacia otro lado. Callaron incluso tras la salida de Ábalos del Gobierno, lo que resulta a todas luces muy comprometedor.

Paradójicamente, en términos personales y políticos, no ha sido nada malo para los engañados. Nadie del anterior Govern ha asumido responsabilidad alguna por haber sucumbido a la estafa y haber dilapidado 3,7 millones de euros de dinero público. Armengol no sólo no ha asumido ninguna responsabilidad política, sino que sino que ha sido ascendida a tercera autoridad del Estado como presidenta del Congreso. Ha mejorado en todo, también en sus retribuciones. Y es que enfrentarse a la corrupción o denunciar, como todo el mundo sabe, sale caro. Hacerse la despistada e ir de víctima de un timo es la mejor salida. Y eso es lo que hacen.

1 comentario

user Tot xeta Marieta | Hace un minuto

Típico en política… el PP tiene un máster en eso😉

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