Este lunes 8 de junio se celebra el Día Mundial de los Océanos, cuyo lema este año, elegido por Naciones Unidas, ha sido «Reimaginar». Un lema que nos interpela de forma directa desde las Pitiusas, ya que en Ibiza y Formentera el mar no es un paisaje de fondo ni un simple atractivo turístico. Es vida, identidad, economía, biodiversidad y también presente y futuro.
Reimaginar nuestra relación con el océano significa dejar de verlo como un recurso inagotable y empezar a tratarlo como un todo con valor intrínseco y del que dependemos totalmente. El mar Balear sostiene nuestras playas y costas, nuestra pesca, nuestra calidad de vida y buena parte del bienestar que asociamos a estas islas. Sin embargo, seguimos ejerciendo sobre él una presión creciente con fondeos inadecuados, contaminación, vertidos, residuos, saturación náutica y turística, y los efectos cada vez más visibles del cambio climático.
Como sabemos, bajo su superficie se encuentra uno de nuestros mayores tesoros, las praderas de posidonia oceanica, reconocidas por la UNESCO como parte esencial del valor natural de Ibiza y Formentera. Pero este patrimonio también es frágil, ya que se trata de una especie de crecimiento muy lento y muy vulnerable a las agresiones humanas.
Por eso, este Día Mundial de los Océanos no queremos quedarnos en llamamientos simbólicos. Desde IbizaPreservation invitamos a la ciudadanía, administraciones y entidades socioambientales pitiusas a que imaginemos juntas de forma activa. Reimaginemos cómo proteger el mar Balear y visualicemos qué hace falta para ello: ciencia, vigilancia, educación ambiental, regulación eficaz y responsabilidad compartida. Administraciones, empresas, residentes, visitantes, navegantes, pescadores y sector turístico asumiendo que cuidar el mar no es una opción estética sino una condición para seguir viviendo dignamente en estas islas.
En las Pitiusas, reimaginar implica también revisar el modelo turístico. No podemos vender aguas cristalinas mientras ignoramos los ecosistemas que las hacen posibles. No podemos promocionar calas intactas y, al mismo tiempo, tolerar prácticas que degradan sus fondos marinos. Hablar de límites no es ir contra la economía; es proteger la base natural que la sostiene. El océano nos pide reimaginar una nueva relación con él que sea menos extractiva, menos distante y más corresponsable. Ibiza y Formentera tienen todo el potencial para situarse a la vanguardia de esa transformación, demostrando que una isla próspera no es la que más consume su mar, sino la que sabe cómo sostenerlo.
Reimaginar, en definitiva, es dejar de preguntarnos cuánto más puede soportar el mar y empezar a preguntarnos qué tipo de islas queremos ser, y sobre todo qué tenemos que hacer para lograrlo. Históricamente el mar Balear ha sostenido la vida de las Pitiusas y ahora nos toca estar a la altura de sostenerlo a él.