Si un chaval drogado hasta las cejas se precipita desde un séptimo piso en Sant Antoni, los socialistas ibicencos inmediatamente identifican a los culpables y señalan al alcalde Marcos Serra (PP). Si se celebra una macrofiesta ilegal en una villa de Buscastell, a la que asisten 1.000 personas, el PSOE de Ibiza rápidamente acusa al alcalde portmanyí de tolerar lo intolerable. Y disparan por elevación contra el Consell d’Eivissa, presidido por Vicent Marí (PP), al que reprochan falta de respuesta institucional.
Y eso que la Policía Local de Sant Antoni, un técnico municipal y la Guardia Civil se encargaron de disolver el monumental sarao e identificaron al responsable, al que se ha abierto expediente y puede terminar sancionado con hasta 300.000 euros de multa. A esto, el diputado socialista en el Parlament balear, Marco Antonio Guerrero, lo llama «mirar hacia otro lado».
Se comprende que el PSOE, que está en la oposición en todas las instituciones de las Pitiusas —por algo será—, critique a los gobiernos del PP. Es su trabajo hacerlo. Pero, ¿hasta el punto de responsabilizar al rival político de que un joven fuera de sí se tire por un balcón del Edificio Tánit? ¿Que un grupo de turistas beodos se líen a tortas en la calle Santa Agnès es culpa del alcalde?
Tiene mérito ser capaz de achacar graves responsabilidades con tanta alegría, si tenemos en cuenta que se trata del PSOE, el partido que gobierna en España desde junio de 2018 y que se caracteriza por no asumir jamás la menor responsabilidad. Ya sea un apagón eléctrico en toda la península, un accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) con 46 fallecidos, o los innumerables casos de corrupción que acechan al partido y a su secretario general, Pedro Sánchez.
Hace falta cierto descaro para andar exigiendo responsabilidades a los demás con tanta ligereza, cuando uno mismo no las asume jamás. Más aún cuando ante un destino turístico saturado, como es Sant Antoni e Ibiza en general, se requieren más efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, algo que sí está en manos del PSOE hacer, pero no hace.
Para no abandonar los viejos clichés con los que el PSOE trufa su argumentario político para criticar al PP, se dice que los lamentables sucesos que copan las páginas de los periódicos «son una consecuencia directa de un modelo turístico que el PP continúa favoreciendo».
Por suerte, no hace tanto tiempo que el Ajuntament de Sant Antoni estuvo gobernado por la izquierda. Fue en 2015 y sólo duró cuatro años —por algo será—. Fue una legislatura en la que también el Govern balear y el Consell d’Eivissa estuvieron presididos por políticos socialistas, Francina Armengol y Vicent Torres, respectivamente. Así pues, las tres instituciones en manos progresistas.
¿Acaso entonces no había peleas de borrachos, caídas al vacío y fiestas ilegales en villas en el campo? Claro que las hubo, como siempre. Pero hay una diferencia. Entonces no recuerdo que nadie le echase la culpa a Pep Tur ‘Cires’ ni a Vicent Torres para intentar sacar provecho político.
Marco Antonio Guerrero debería recordarlo porque si algún día él llega a ser primer edil de Portmany, algo que podría suceder aunque se antoja complicado, también sucederán desgracias. Y estoy convencido de que no le resultará agradable que se las endosen a la ligera. ¿Me equivoco?