Los partidos mallorquines de izquierdas están en contra del traslado de residuos de Ibiza y Formentera hasta la planta incineradora de Son Reus, en Mallorca. Esta medida es la única actuación posible ante el próximo cierre del vertedero de Ca na Putxa. No se puede hacer otra cosa. Pero PSOE y Més per Mallorca se desentienden del problema y le dicen a sus vecinos «allá te las compongas».
Es muy legítimo oponerse al traslado, por más que sea profundamente insolidario e irresponsable. Pero es una opción que hay que respetar. Sin embargo, uno pediría que la negativa se sustente en datos ciertos y no en mentiras para alarmar a la ciudadanía. La expresidenta del Consell de Mallorca y actual portavoz del PSOE en la institución, Catalina Cladera, afirma que los residuos llegarán «sin las mínimas condiciones de seguridad» y «sin embalar». Habla de «atentado al medioambiente» y exige «paralizar la importación de residuos de Ibiza». ¡Y eso que aún no ha empezado!
Se da la circunstancia de que esta semana todos los ciudadanos han podido ver cómo los residuos pitiusos eran embalados por una enorme máquina, como si fueran maletas en una plastificadora del aeropuerto. Por tanto, decir que la materia que se enviará a Son Reus para generar electricidad llegará en condiciones inseguras no se corresponde con la realidad.
Los mallorquines ni siquiera verán los camiones de residuos compactados y plastificados, porque el traslado se hará de noche y en un barco que solo lleva camiones y no pasajeros. Dos o tres camiones al día, que en los meses de verano pueden aumentar hasta un máximo de siete. La media de camiones que diariamente descargan en la planta de Son Reus es de 800. ¡Imagínense el impacto!
Pero lo más impactante es la posición del PSOE de Ibiza, que dice «entender perfectamente la preocupación de la ciudadanía de otras islas». Se referirán a Mallorca y, más concretamente, a sus compañeros del PSOE de Mallorca. Dice Víctor Torres que lo único que está haciendo el Consell d’Eivissa es «trasladar el problema y generar un enfrentamiento entre islas». Si por «problema» se refiere a los residuos de ciudadanos y visitantes, hay que darle la razón. Se traslada a Mallorca «el problema» para incinerarlo en Son Reus. Pero todavía desconocemos la propuesta del PSOE al respecto. ¿Les llevamos los residuos que no se pueden reciclar ni reutilizar a su sede? ¿Los tiramos al mar? Estaría bien saber qué harían ellos si estuvieran gobernando, aparte de criticar a Vicent Marí, claro está.
Señores del PSOE de Ibiza. ¿Están a favor de iniciar el traslado de los residuos a Mallorca o prefieren dejar que el vertedero rebose por los cuatro costados? Sus compañeros mallorquines optan por esto último. ¿Los socialistas ibicencos también? Y déjense de monsergas de que el PP quiere construir una incineradora en Ibiza, porque para eso harían falta años de los que no disponemos.
Imaginen que en mayo del año que viene sucede el milagro y el PSOE gana las elecciones en Ibiza. ¿Qué harán? Sí, ya sabemos aquello de «una política de residuos seria, planificada y sostenible, basada, como no puede ser de otra manera, en la prevención, la reducción, la reutilización y el reciclaje». Todo eso está muy bien, pero tenemos un problema, aquí y ahora. ¿Paralizarán el traslado como quiere el PSOE de Mallorca, para evitar «un enfrentamiento entre islas»?
Tristemente, no conocemos la posición del PSOE de Ibiza porque no tienen otra que criticar al PP. Pero los ibicencos tienen que saber que si el PSOE en 2027 logra volver a gobernar en el Consell de Mallorca, tendrán que comerse sus residuos con patatas. Así, Elena López y Víctor Torres estarán contentos. Habrán resuelto el enfrentamiento entre islas, pero nada más. Cuestión de prioridades.