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Tribuna

Por el mercado que merecemos de una vez

| Ibiza |

Quien entra hoy en el Mercat Nou no necesita consultar ningún informe técnico para comprender que la ciudad tiene un problema. El paso de los años y el abandono sufrido en etapas anteriores se nota en sus instalaciones, en sus limitaciones, en la dificultad para gestionar correctamente los accesos, la carga y descarga, el aparcamiento, los residuos o la climatización. Se nota, sobre todo, en las condiciones en las que tienen que trabajar cada día sus paradistas.

El mercado actual fue útil para la Eivissa de otra época, pero ya no responde a las necesidades de la ciudad que somos ni, mucho menos, a las de la ciudad que queremos ser.

Durante demasiado tiempo se ha optado por ir reparando averías, sustituyendo elementos y resolviendo urgencias. Esas actuaciones hoy son necesarias para garantizar que el mercado pueda seguir funcionando mientras construimos una solución definitiva. Pero debemos ser honestos: seguir poniendo parches no va a convertir una infraestructura envejecida, obsoleta e insuficiente en el mercado moderno que Eivissa necesita.

La cuestión, por tanto, no es si debemos actuar. La cuestión es si tenemos la ambición y la responsabilidad de hacerlo bien.

El futuro Mercat Ciutat d’Eivissa nace para dar una respuesta de largo recorrido. No estamos proyectando un edificio para resolver únicamente los problemas de hoy, sino un mercado preparado para prestar servicio durante las próximas décadas. Un mercado moderno, accesible, eficiente y adaptado a los nuevos hábitos de consumo, pero que mantenga intacta su esencia: el producto fresco, el comercio de proximidad, el trato personal y la relación de confianza entre los paradistas y sus clientes.

Debe contar con espacios amplios y funcionales, buenas condiciones de climatización y conservación de los alimentos, servicios digitales, zonas adecuadas de almacenamiento y una gestión profesional. La carga y descarga y el tratamiento de los residuos se realizarán bajo tierra, evitando buena parte de los ruidos, olores, obstáculos y molestias que genera actualmente esta actividad en la vía pública.

Además, el proyecto incorpora más de 300 plazas de aparcamiento, una necesidad evidente en el centro de la ciudad. Esto facilitará el acceso al mercado, mejorará su competitividad y contribuirá a ordenar la movilidad del entorno. No se trata simplemente de construir unas nuevas instalaciones. Se trata de crear un verdadero motor de actividad económica, comercial y social.

Y, mientras se construye, los paradistas podrán continuar trabajando en el mercado actual.

Esta es una diferencia fundamental. Detrás de cada puesto hay una familia, un negocio y años de esfuerzo. No podemos pedirles que sacrifiquen su actividad durante un periodo prolongado, que pierdan clientes o que trabajen en condiciones precarias en unas carpas mientras se ejecutan unas obras de esta magnitud. Cualquier solución seria debe empezar por proteger su presente para garantizar su futuro.

Frente a este planteamiento, la oposición continúa defendiendo la reconstrucción del mercado en su ubicación actual. Presentan esta opción como una alternativa sencilla, cuando en realidad supondría demoler prácticamente por completo el edificio, trasladar a los comerciantes a instalaciones provisionales durante un periodo que difícilmente sería inferior a dos años y condenarlos a trabajar en unas condiciones inciertas. No es una alternativa realista. Es volver a improvisar.

Tampoco resolvería adecuadamente algunas de las limitaciones estructurales del emplazamiento: un mercado encajonado, con escaso margen para crecer y con enormes dificultades para organizar la logística, los accesos, la carga y descarga y la gestión de los residuos. Después de años de gobierno en los que se permitió que las instalaciones siguieran deteriorándose sin ofrecer una solución definitiva, no resulta creíble presentar ahora como gran proyecto de futuro una operación que mantiene al mercado atrapado en sus problemas de siempre.

Los que dejaron morir la ciudad, los que ni arreglaron ni mantuvieron el mercado actual, los que tampoco proyectaron un mercado nuevo, los que no crearon ni una sola plaza de aparcamiento, los que no actuaron mientras crecían los asentamientos en la ciudad, los que dejaban perder subvenciones de millones de euros para construir vivienda mientras el precio se multiplicaba, los que no inauguraron una sola instalación deportiva en ocho años, los que negaban el problema de la limpieza, los que prorrogaron el contrato del agua sin inversiones durante años… esos mismos son los que ahora se oponen al progreso de la ciudad, y a cualquier proyecto que se presente. Esos son los que se presentan como solución cuando han sido el principal problema.

Nuestro modelo es más ambicioso porque mira al modelo de ciudad que estamos construyendo: más amable, más moderna, más sostenible, más verde y más pensada para las personas, con los vecinos y comerciantes primero. Durante tres años, desde el primer día de llegar al gobierno, hemos trabajado de forma silenciosa y rigurosa, de la mano de una de las consultoras más referentes de nuestro país, analizando y estudiando todas las posibilidades y problemáticas para preparar un anteproyecto sólido, que dé respuesta a los problemas actuales y que plantee una solución ambiciosa y esperanzadora para el futuro del comercio y del conjunto de la ciudad.

Además, la construcción del nuevo mercado permitirá liberar el solar que ocupa actualmente el Mercat Nou y convertirlo en el futuro en una nueva gran zona verde conectada con el Parc de la Pau. El resultado será un nuevo espacio urbano con recorridos peatonales, corredores verdes, zonas de estancia y una mayor integración entre los barrios del entorno.

Donde hoy tenemos una infraestructura agotada, tendremos un gran espacio para las personas. Y, a pocos metros, un mercado nuevo, vivo y preparado para atraer actividad durante todo el día.
Ese conjunto está llamado a convertirse en el nuevo corazón comercial y social del centro de Eivissa: un lugar al que acudir a comprar, pero también a pasear, encontrarse, disfrutar de la gastronomía, conocer nuestros productos y apoyar al pequeño comercio.

Sabemos que un proyecto de esta envergadura genera preguntas, dudas y propuestas. Por eso el anteproyecto se encuentra ahora en exposición pública y puede mejorarse mediante las aportaciones de paradistas, comerciantes, entidades y ciudadanía. Escuchar y mejorar el proyecto forma parte del proceso. Lo que no podemos hacer es volver a la casilla de salida, seguir en la parálisis o resignarnos a que Eivissa continúe con un mercado que ya no está a la altura de la ciudad y en una ubicación que limita sus posibilidades.

Gobernar también significa tomar decisiones que trascienden un mandato. Significa no conformarse con reparar lo urgente, sino abordar lo importante. Significa pensar no solamente en el próximo año, sino en las próximas décadas y generaciones.

Eivissa merece un mercado moderno, competitivo y lleno de vida. Los paradistas merecen unas instalaciones dignas de una vez por todas. El barrio merece un proyecto que lo revitalice y que ayude al resto del comercio de la zona. Y la ciudad merece espacios públicos, zonas verdes y servicios adecuados a su realidad.

No proponemos cambiar un mercado por otro. Proponemos transformar una parte esencial de la ciudad. Eivissa no necesita otro parche. Necesita mirar al futuro con ilusión. Y el futuro de esa zona de nuestra ciudad empieza con el nuevo Mercat Ciutat d’Eivissa.

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