Para un trabajador autónomo, caer enfermo es todo un lujo. Pasar por el quirófano o un proceso patológico que impida ir a trabajar, se convierte en un serio quebradero de cabeza. Los ingresos desaparecen pero los gastos y facturas siguen llegando puntualmente. Por eso hay que celebrar que el Govern de Marga Prohens destine 600.000 euros para que los autónomos recuperen hasta 1.000 euros de las cuotas de la Seguridad Social correspondientes a los dos primeros meses de baja. A partir del tercero, la legislación estatal ya contempla la exención de esas cuotas. No soluciona el problema de dejar de facturar porque eso es algo que la mayoría de trabajadores por cuenta propia no pueden permitirse. Hay que seguir pagando alquiler, proveedores, seguros, impuestos, nóminas si hay empleados y el resto de costes aparejados a toda actividad profesional. Pero justamente por eso, cualquier ayuda cuenta. Y eliminar durante los primeros meses de convalecencia ese gasto, supone un inestimable alivio para quien sufre una situación de falta de salud temporal que impide trabajar. En Baleares hay 109.549 autónomos que son imprescindibles para una economía formada mayoritariamente por pequeñas empresas y negocios. Durante muchos años se les ha exigido mucho, mientras se les protegía bastante menos que a los trabajadores por cuenta ajena. El «escudo del autónomo» no hace posible enfermar sin inquietarse por la viabilidad del negocio. Pero se suma a algunas mejoras introducidas en los últimos años por el Estado, como adaptar las cotizaciones a los ingresos reales, la posibilidad de modificar la base de cotización hasta seis veces al año o compatibilizar actividad y jubilación. Son medidas todavía insuficientes para un colectivo que soporta una enorme vulnerabilidad cuando padece una enfermedad que impide trabajar, pero todo avance es una buena noticia.
Opinión
El lujo de enfermar siendo autónomo
Joan Miquel Perpinyà | Ibiza |
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