Recuerdo que en Valencia durante años corría el rumor de que el mejor lugar para vivir era el municipio de Almussafes. Se decía que al estar ubicada allí la enorme planta de Ford los vecinos no pagaban impuestos, ya que Ford los pagaba por ellos. No era exactamente así, aunque es verdad que los habitantes de este pequeño e insulso pueblo de la Ribera Baixa disfrutan de una calidad de vida que ya quisieran muchos ciudadanos de Ibiza.
La realidad es que el enorme volumen de impuestos que Ford y su parque de proveedores inyectan en las arcas municipales hace posible que el Ayuntamiento de Almussafes cuente desde hace décadas con un presupuesto por habitante tan elevado que le permite ofrecer a sus vecinos servicios públicos excelentes, instalaciones deportivas de primer nivel, ayudas para actividades culturales gratuitas, becas para estudios, etc.
De ahí nació la creencia de que Ford pagaba los impuestos a los vecinos. Y todo esto me vino a la cabeza leyendo la propuesta que lanza el alcalde de Sant Josep a AENA de instalar su propia desaladora para abastecer de agua, no solo al aeropuerto, sino también a los vecinos de todo el municipio. Salvando las distancias, sí que encuentro un cierto paralelismo entre ambos casos.
Pero en Ibiza no sabemos poner en valor nuestro territorio. Imagino que las negociaciones entre el gigante americano y el pobre alcalde de Almussafes (desconozco si se produjo el encuentro) debieron de ser de lo más peculiar. Pero los valencianos supieron sacarle tajada a que una planta de miles de metros cuadrados se instalase en su municipio; ya que tenían que tener este mamotreto, al menos dignifiquemos la vida de los vecinos, que, dicho sea de paso, trabajan prácticamente todos en la planta.
Pero AENA llega a Ibiza, pone un aeropuerto en una de las zonas más preciosas de la isla, a las puertas de lo que es hoy un Parque Natural, un aeródromo con pista de tierra que se ha ido transformando y creciendo a un ritmo trepidante hasta ser lo que es hoy pero, atención, sin conectarse nunca a la red pública de agua potable.
Uno de los aeropuertos más rentables del Estado se suministra gracias a pozos subterráneos y ¿qué reciben los vecinos a cambio de tener en su municipio esta gran infraestructura? ¿El aparcamiento gratis para los residentes? ¿Una red viaria impoluta que haya subvencionado AENA? ¿Una desaladora o incluso depuradora que suministre agua a los vecinos como propone Vicente Roig?... No, lo que nos devuelve AENA a los ibicencos son unos vertidos pestilentes y una ampliación que no quiere nadie.
No sabemos, nunca hemos sabido, vendernos al precio que valemos, cuidar de lo nuestro y negociar con altura de miras para conseguir que un gigante como AENA no nos coma el terreno y no nos tome el pelo. AENA debe a todos los ibicencos un poco más de respeto y sobre todo un retorno a la altura de los recursos que consume.