Hay ocasiones en las que podría ser conveniente analizar con detalle determinadas encuestas o informes estadísticos puntuales. Seguramente en pocas semanas tendremos la ocasión de conocer un año más, cual es la valoración que los turistas que pasan sus vacaciones en Formentera, hacen de su estancia en la isla. Probablemente y según datos que se han ido conociendo durante estos meses de verano 2026, la opinión mayoritaria de los visitantes veraniegos destacará como principal dato a tener en cuenta el elevadísimo precio que hay que pagar por pasar una semana en la isla. Ese dato, por más que se viene repitiendo en las encuestas estos últimos años, no parece que se haya querido tener en cuenta y los precios en todos y cada uno de los sectores siguen incrementándose cada año de forma alarmante.
Un año más desde la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera y en boca de su Vicepresidente y seguramente el principal empresario turístico de la Pitiusa menor Juan Manuel Costa, se sigue insistiendo en la necesidad de modificar radicalmente el modelo turístico en esa isla. Con ello no hace más que seguir los pasos que, según los principales grupos hoteleros de Eivissa, ya han conseguido consolidar a la mayor de las Pitiusas como un destino de lujo. Lo cierto es que año tras año el citado Juan Manuel Costa, insiste en la necesidad de reconvertir una isla como Formentera, con personalidad propia y con un territorio y un ambiente distinto al de Eivissa, en una simple extensión de esta, eso sí con una menor superficie territorial.
Por todos es conocido que dicho empresario reclama insistentemente la posibilidad de que se puedan instalar en la isla algunos grandes negocios del ocio nocturno, para que quienes estén alojados en Formentera, no tengan la necesidad de desplazarse a Eivissa para disfrutar de una de las famosas y conocidas noches musicales en alguna de las grandes discotecas conocidas mundialmente. Ello se une al camino que también ha emprendido una parte del sector hotelero de esa isla, para transformar el mismo en un sector mayoritariamente de lujo.
El citado empresario de Formentera y Vicepresidente de la FEHIF, ante los datos conocidos hace unos días y que confirman que en el mes de agosto la isla ha sufrido una caída en el número de turistas de un 4 % respecto al año pasado, hace su propia interpretación de dichos datos y los achaca una vez más a determinadas normativas restrictivas vigentes en la isla. Para él, el control del número de vehículos que circulan por la isla, también el control de acceso a determinadas playas o las restricciones existentes para la instalación de grandes negocios de ocio nocturno y sin la posibilidad de que al amanecer se pueda seguir escuchando música en cualquier instalación o negocio, son las únicas causas del citado descenso. Esto es lo que denomina un «análisis riguroso», dejando aparcado el principal motivo esgrimido por los propios turistas cada año en la correspondiente encuesta sobre su estancia, lo carísimo que resulta pasar una semana de vacaciones en la isla.
Pero en sus declaraciones Juan Manuel Costa va más allá y despues de su análisis riguroso dice: «Ha llegado el momento de adoptar medidas a favor del turismo evitando transmitir la sensación de que venir a Formentera es cada vez más difícil». Menuda visión sesgada la de este empresario que habla en nombre del sector de la isla. Vamos a ver, su análisis y sus propuestas tan solo buscan el beneficio y la mejora de ingresos de determinados negocios o sectores turísticos. Todo lo que se ha hecho hasta la fecha va en esa línea y lo que quiere decir el Sr. Costa es que hay que adoptar medidas a favor de los intereses de algunos empresarios turísticos, «no del turismo». Esa es la realidad del significado de su análisis riguroso de la temporada.
Además, hay otro dato que es muy importante y que como cabía esperar al Sr. Costa le importa muy poco o nada. Los precios de todo y absolutamente todo en la isla, son cada día más y más caros. Ello va en sintonía con el destino de lujo que al igual que en Eivissa se quiere implantar allí. En Formentera como en la isla vecina los hoteles son cada día más lujosos y más caros, al igual que los restaurantes, pero es que ello también hace que el supermercado sea más caro y lo mismo ocurre con cualquier tipo de actividad, comercial o no, de la isla.
Y ese encarecimiento global que tanto destacan cada año los turistas, no solo afecta a estos durante sus pocos días de estancia en la isla, también supone un varapalo para las economías de los residentes, con el agravante de que esa subida de precios aplicada cada verano, cuando este se acaba se mantiene también durante el invierno; fuera de temporada los precios no bajan, la carestía de vida se mantiene para los residentes y se consolida, mermando con ello el nivel de vida de estos.
Hace años, los ciudadanos de las Pitiusas disfrutaban de unas rentas per cápita de las más altas del Estado, hoy una gran parte de los salarios de estos no llegan a los 29.000 euros de renta anual, considerada la mínima para no pasar necesidades. Los empresarios suben los precios y mejoran ingresos, mientras, los salarios de los trabajadores siguen estancados. Analicemos.