A lo largo de 16 años, los socialistas han convertido Can Escandell en un teatro. El anfiteatro: un solar de protección oficial que ha visto representaciones de todo género. El elenco: una extensa delegación de ilustres socialistas ibicencos como Rafa Ruiz, Elena López, Agustinet y Sofía Hernanz, pero también ministros como Beatriz Corredor o el adorado José Luis Ábalos, quien, a modo de decorado, llegó a instalar una carpa de dimensiones considerables para contarnos, con fanfarria, lo que un día construirán allí. O no.
No contentos con ello, esta semana ha venido Isabel Rodríguez, delegada del sanchismo, a dar el golpe de efecto al decirnos que, en el caso de que lleguen a hacer vivienda pública, los residentes no tendrán prioridad en el acceso.
Sabíamos que el PSOE quería más turistas porque ha dejado claras sus intenciones con el proyecto de macroampliación del aeropuerto para recibir más pasajeros, pero ahora nos enteramos de que también quiere viviendas para no residentes.
El PP lo tiene claro y así lo demuestra allí donde gobierna, al establecer criterios que tienen en cuenta la residencia y el arraigo en las promociones de vivienda pública, con un mínimo de diez años de empadronamiento. Porque queremos que las viviendas sean para personas y familias que trabajan aquí, pagan sus impuestos aquí y forman su proyecto de vida aquí. En cambio, los socialistas dicen ahora que cualquier no residente podrá venir a quedarse con una de ellas. Más presión sobre la isla y menos protección para los que en ella vivimos.
Dieciséis años de anuncios. Dieciséis años de visitas. Dieciséis años de propaganda y dieciséis años de desfile por un solar que ha visto más ministros que viviendas.
Es cada vez más habitual que el Gobierno de Sánchez tome decisiones en contra de nuestra isla. Lo vemos a diario con la mayor crisis migratoria de la historia, en la que han dejado al Consell abandonado. Lo vemos en el aeropuerto, hoy convertido en una caja registradora, donde la saturación deja de molestarles si implica mayores ingresos. Y ahora lo vemos con las posibles viviendas de Can Escandell, donde la falta de vivienda para los residentes ya no les preocupa tanto.
No obstante, a nosotros nos preocupa todavía más ver cómo los socialistas ibicencos se pliegan de rodillas ante Sánchez. Su desconocimiento de la realidad es total y la contradicción, absoluta. Can Escandell debería responder a una realidad muy concreta: las dificultades de los residentes para acceder a una vivienda.
¿Van a defender los socialistas a los ibicencos ante su propio Gobierno o van a seguir callados mientras desde Madrid deciden las políticas que afectan directamente a nuestra isla?
Desde el PP pedimos que rectifiquen este disparate y se priorice a los residentes en esta promoción de viviendas, como hacen los gobiernos populares en los ayuntamientos, Consell y Govern. No es una petición extravagante, sino de sentido común, especialmente en un territorio con una realidad habitacional tan específica como la nuestra.
Esto no es afrontar la emergencia, es no entenderla. Estamos hablando de que una política pública diseñada para responder a una emergencia concreta tenga en cuenta a las personas que sufren esa emergencia. Porque si ni siquiera en Ibiza los ibicencos tienen prioridad para acceder a una vivienda pública, ¿para quién gobierna realmente el PSOE?