La Guardia civil ha tenido que echar mano en Mallorca de empresas privadas para llevar desde la costa hasta Palma a los migrantes que llegan a bordo de pateras. El Ministerio de Interior ha contratado transporte discrecional de pasajeros para ayudar a la Benemérita en momentos de máxima tensión migratoria porque no dan a basto con los efectivo que son. Una cosa está clara, el flujo migratorio no cesa y la ruta hacia Baleares está más que consolidada y sigue más viva que nunca pese a que el Gobierno central siga negando la evidencia.
«Más contundencia» en las medidas de contención turística
La presidenta del Govern, Marga Prohens, pidió esta semana «más tiempo» para unas medidas de contención que han empezado a aplicarse hace «relativamente poco». Pero admitió que algunas acciones pueden requerir «más contundencia». Lejos de ser un comentario que un político luego puede arrepentirse de haber hecho, Prohens repitió ese mismo término poco después. Señal de que toma nota de la manifestación del 26-J y del hastío generalizado entre los residentes baleares por la masificación turística.