El IES Sa Colomina se convirtió ayer en un espacio donde las historias navideñas de toda una vida se mantienen vivas. El centro ibicenco acogió este miércoles un encuentro intergeneracional en el que los estudiantes de 1º de ESO, de la optativa ‘Cooperación y servicios a la comunitad’, pudieron conocer de cerca las tradiciones y costumbres de la isla a través de las historias y recuerdos de dos socias de Llar Eivissa, Neus Planells y Rosario Salazar. Una actividad que, durante varias jornadas, tiene como objetivo conectar generaciones, compartir tradiciones navideñas y fomentar valores de cooperación y respeto mutuo.
«Lo teníamos todo»
Al inicio de la charla, ambas mujeres captaron rápidamente la atención del alumnado que atentamente escuchó las vivencias de la Navidad en una época muy diferente a la actual. «No teníamos árboles de Navidad ni Papá Noel. Solo los tres Reyes Magos», aseguró Neus, de 81 años.
A diferencia de hoy en día, en aquella época los regalos eran más artesanos. «Los Reyes Magos venían con juguetes sencillos, como peonzas de madera o canincas que muchas veces nosotros fabricábamos», apuntó la ibicenca que además añadió que muchas veces solo había un regalo por cada niño de la familia.
Por su parte, Rosario, que llegó a Ibiza desde Málaga hace más de 60 años, rememoró sus navidades ante los alumnos del IES Sa Colomina. «En mi casa nunca hubo árbol tampoco, pero siempre hicimos el belén. Mi madre cocinaba mantecados siempre por esas fechas y, como no teníamos estufas, hacíamos una fogata en la calle. Cuando se quemaba la leña, llevábamos las ascuas a casa para calentarnos. Mi padre, con una botella de anís vacía, hacía música y celebrábamos así la Nochebuena», recordó Rosario añadiendo que «lo importante era estar juntos».
En este sentido, Salazar recordó la emoción de recibir su primera muñeca de plástico a los ocho años. «Era mi tesoro, porque si se rompía no había otra hasta el año siguiente. Cuando cumplí 40 años, finalmente, me compré una Mariquita Pérez, una muñeca que nunca pude tener antes», apuntó.
«Ahora tenéis de todo, pero nosotros, sin tener nada, lo tuvimos todo. Aprendimos a ser felices con muy poco. Si no sabes lo que hay, te conformas y lo pasas bien. Nos enseñaron a valorar lo que teníamos, a estar unidos», reflexionó ante los jóvenes.
Ambas recordaron cómo los juegos eran un reflejo de la creatividad de los niños y niñas de la época. «Hacíamos pelotas con calcetines viejos, jugábamos a la xinga, a las canicas, y con madera hacíamos peonzas», comentó Neus, mientras Rosario añadía que en Dalt Vila, los niños jugaban en las murallas y, a falta de juguetes, usaban lo que plantas y flores. «Había una planta, que llamábamos ‘quesitos’ o ‘vinagrillos’ que simulábamos comerla», añadió Rosario.
Asimismo, Neus señaló la dificultad que tenían las mujeres para estudiar en aquellos años. «En mi época las mujeres teníamos que ser madre de familia», contó la ibicenca que añadió que en su escuela nunca se impartió catalán y que a los 40 años fue al Instituto de Estudios Ibicencos para aprender el idioma. «Tenéis que dar gracias por lo que tenéis, pero también por lo que no tenéis», apuntó la ibicenca.