Dentro de la programación habitual de Sa Nostra Sala, espacio cultual y expositivo del Consell de Ibiza, se incluyen habitualmente varias exposiciones de fondos documentales gráficos propios. El Archivo de Imagen y Sonido del Consell de Ibiza presenta una nueva exposición de un nuevo legado fotgráfico ingresado y inventariado en esta institución.
Se trata, en concreto, de un lote de imágenes en negativo, que el Archivo de Imagen y Sonido ya ha digitalizado por su correcta preservación, dados al Consell de Ibiza por su Archivo, y que consta de alrededor de 1.200 imágenes, la mayoría de ellas en blanco y negro, pero también algunas en color. Su autor y donante, el navarro Javier Ilundain. La exposición, recogida bajo el nombre ‘Imatges, seqüències...record. Forografíes de Javier Ilundain’, se inaugura el próximo lunes, 21 de abril, a las 20 horas, y se podrá disfrutar hasta el 5 de mayo.
Javier Ilundain, el pequeño de seis hermanos nacido en Pamplona en 1952, siempre mostró inquietudes y curiosidades que le empujaban a buscar nuevos escenarios. Al finalizar el servicio militar, en 1971, y de casualidad, tal y como él mismo lo expresa, tuvo el impulso de viajar a Ibiza. La llegada al viejo puerto de Vila, de madrugada, en barco, ya le dejó sorprendido. Reincorporado a su trabajo en una entidad bancaria en Pamplona, al cabo de unos años, Ilundain tuvo la oportunidad de poder pedir destino a Ibiza dada la apertura de nuevas sucursales de su empresa en la isla. La aventura isleña, desde 1975 hasta 1981, primero solo, y después con su esposa les reportó un montón de experiencias. Ilundain tuvo oportunidad de conocer a Carlos Cánovas prestigioso y reconocido fotógrafo español que le encomendó su pasión, y así fue como Javier Ilundain entró en el mundo de la captura y revelado de imágenes.
Aunque en las imágenes también destacan paisajes naturales, urbanos, puestas de sol, arquitecturas… se puede decir que dado que vivía intensamente el escenario social de la Ibiza de aquellos años, mucha parte de su foco de interés no son los paisajes, sino sobre todo los espacios vividos, los lugares habitados. En aquellos años la isla pitiusa ofrecía una dicotomía social de lo que otros muchos fotógrafos, artistas y escritores ya se habían sentido atraídos y captaban con sus obras. Por un lado la llamada «Ibiza auténtica», el campo, las casas payesas, las personas, sus trabajos... Pero por otro también siente atracción para captar las fiestas de pueblo, son ejemplos las de Sant Josep o Sant Jordi, y también en Vila la emblemática procesión marinera, la procesión de la patrona de la Mare de Déu del Carme. Y, sobre todo los tumultuosos mercadillos hyppies, o los niños que jugaban en la calle en Dalt Vila, o competiciones de motocross con sus distintas escuderías.
Cabe mencionar, que no es posible en una sola muestra poder enseñar la totalidad de sus imágenes. Esta exposición que ahora se muestra es una selección que la labor de comisariado ha priorizado, comisariado llevado a cabo por la directora del Archivo de Imagen y Sonido, Lina Sansano. Imágenes escogidas por sus peculiaridades y por ser secuencias de eventos y de historias locales. Entre las escenas comentadas, se ha escogido una que desde el Archivo elevan casi a la categoría de musa. Se trata de Catalina, una pagesa muy mayor, que vivía en el pueblo de Balàfia. De entre la multitud de imágenes suyas elegidas se muestra la soledad, la paz del lugar vivido, la dureza de los trabajos, pero también la generosidad y porque no decirlo una incipiente actitud de protagonista presumida, que todo ello ofrece la imagen de una mujer que vive en un lugar apartado y tranquilo del interior de la isla, pero con que tiene avidez de conocimientos sociales.