A finales del mes de diciembre, el Mercat Nou del municipio de Ibiza se convirtió en un auténtico hervidero de gente que realizaba sus últimas compras antes de las grandes comidas y cenas de Navidad. Pero, como en tantos otros aspectos, después de la tormenta llega la calma y la imagen que deja ahora el Mercat es radicalmente distinta: muchos de los puestos aprovechan los meses de enero -y de febrero- para cogerse unas merecidas vacaciones tras vivir la euforia de los últimos días del año y sus consecuentes sobre esfuerzos en el trabajo.
Con ello, las persianas bajadas son algo habitual en estos primeros días de año. Entre quienes sí siguen al pie del cañón, explican que «enero, febrero e incluso los primeros días de marzo son los más flojos de todo el año, el que no hace vacaciones un mes lo hace el otro». Así lo expresa Valeriano, encargado de Pescados y Mariscos Óliver, quien asegura que además de este lógico descenso después de las fiestas, el mal tiempo ha afectado de manera notable a los puntos de venta de pescado, ya que las barcas de los pescadores no han podido salir muchos de estos últimos días.
Esto contrasta con lo que se ha vivido en los instantes previos a Navidad cuando «sí que se ha vendido mucho, aunque quizás algo menos que otros años». Dentro de las fiestas, se distingue: «en Nochebuena se vende mucho más marisco, mientras que para Nochevieja la gente pide más pescado».
José Moya, de la pescadería Carmen Fiona, también cree que se ha vendido «algo menos» que otros años durante las Navidades porque el mal tiempo que se ha experimentado en el mar ha provocado que llegara algo menos de producto a las pescaderías de lo esperado. «Igualmente, hemos trabajado bastante bien», asegura. En todo caso, hace un llamamiento a esa clientela: «la gente se piensa que no hay pescado estos días porque está haciendo mal tiempo y no están viniendo al mercado».
Desde otro de esos puestos del Mercat Nou, Mónica Martínez de la frutería María Cardona expresa que «parece que la gente no come, que solo come en Navidad», ironizando sobre estos días al ralentí que se viven en el Mercat. Y es que incide en esa falta de clientela que se experimenta para comenzar el año. «Estamos en la cuesta de enero», asegura Carmen Bonet, propietaria de la frutería que lleva ese mismo nombre. A diferencia de sus anteriores compañeros, ella trabajó «más que ningún otro año para estas fiestas, especialmente para Nochebuena: «la gente pide fruta buena, piña, melón... además de patató para hacer el sofrit, un poco de todo».
En lluisPero si tiene toda la razón. Lo único que está cuidado es el paseo marítimo y la milla de oro. 10 jardineros y barrenderos mientras solo un barrendero para Figueretas y playa den Bossa. Lo del mercat nou es una historia aparte pero como también dice: si no puedes ni aparcar por la zona. Es mucho más fácil ir a las grandes superficies. Además en el mercado no puedes comprar todo lo que puedas necesitar. O sea puedes comprar pan, verdura, carne y pescado pero nada más. Ya tienes que moverte a otro sitio. Hoy en día o se hace un centro comercial en condiciones (vamos, como en cualquier ciudad) o el mercado debe estar fuera de la ciudad.