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Productos del mercado

«Tiempo de naranjas»

El mercado payés de la Cooperativa de Sant Antoni se tiñe de naranja en los último coletazos del invierno ibicenco

Chandra con algunas de las naranjas cuya piel usará para su receta de galletas con chocolate | Foto: Toni P.

| Ibiza |

En el mercado payés de la Cooperativa de Sant Antoni, entre los puestos de producto local, destaca el de Pepe Ramon, ‘Murenu’, uno de los agricultores de la isla con mayor variedad de naranjas. Cultiva sus frutas en la finca de Can Reconada, situada en Es Broll de Buscastell, en Forada, uno de los paisajes agrícolas más privilegiados de Ibiza, donde el agua y la fertilidad del terreno han favorecido tradicionalmente la huerta.

En su parada del mercado ofrece un amplio catálogo de variedades, todas ecológicas. Entre ellas se encuentran naranjas clementinas, navel, imperial y ‘tardanes’, además de una incorporación relativamente reciente en la isla: el kumquat. Este pequeño cítrico, conocido como naranja enana, se caracteriza por su tamaño reducido y por la particularidad de que se consume entero, con piel incluida. Su sabor combina el dulzor de la piel con la acidez de la pulpa, lo que lo convierte en un fruto muy apreciado tanto para comer fresco como para preparar confituras o acompañar platos. «No llevará más de diez años cultivándose en Ibiza», comenta Ramon.

«Es tiempo de naranjas», asegura el agricultor mientras repasa el calendario de cada variedad. La clementina se recolecta desde noviembre hasta junio; la imperial comienza en enero y también se mantiene hasta principios del verano. La navel, «mucho más carnosa que las demás», explica Ramon, se recoge igualmente desde enero, aunque su temporada suele terminar en abril. La ‘tardana’, como indica su nombre, prolonga la presencia de este fruto en los campos y puede encontrarse «durante todo el verano».

Una buena caja de naranjas.
Foto: Toni P.

Entre las variedades que cultiva en Can Reconada también está la naranja amarga, conocida en ibicenco como «taronja de porc». Según explica el agricultor, «es la que se usa en las matanzas para limpiar el vientre del cerdo». Su intenso amargor la convierte además en una fruta muy apreciada para elaborar mermeladas. «En Inglaterra se usa mucho para eso, aunque su sabor no es el más popular entre la gente», comenta.

Otra de las opciones que ofrece es la naranja payesa, especialmente valorada para el zumo. «Es ideal para hacer zumo porque tiene más líquido que las demás», señala. En cuanto a la variedad imperial, Ramon recuerda que se trata de «una variedad muy antigua». «Hay quien la ama y hay quien la odia», admite con humor, reconociendo que «tiene poco mercado», aunque destaca una de sus principales virtudes: «es más dulce y prácticamente nada ácida, ideal para quien tiene problemas de acidez».

Entre la clientela habitual del puesto se encuentran Adela y Chandra, dos fieles consumidores de este cítrico. Ambos aseguran que la naranja forma parte de su rutina diaria. «La comemos cada día por la mañana», explica Adela, quien además aprovecha también la piel del fruto. «La seco y la uso para distintas cosas, como un ingrediente más en las ensaladas o para hacer bizcocho. También la quemo en la chimenea para que aromatice».

Chandra, por su parte, se llevaba una bolsa de ‘taronja de porc’. Su objetivo es preparar mermelada casera, aunque no es el único uso que le da. «Con la ralladura de la piel preparo galletas; el sabor amargo conjuga muy bien con el chocolate negro que les echo», comenta mientras charla con Pepe en ese habitual intercambio de recetas que se produce en el mercado. Antes de despedirse, resume en una palabra el motivo de su afición por este fruto: «¡vitaminas!».

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