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«Cuanto menos pantallas y más tarde se acceda a ellas, mucho mejor»

La terapeuta ocupacional Ana Serra aborda la relación entre las pantallas y los adolescentes y cómo se puede lograr su buen uso entre los jóvenes

Un momento de la charla 'Pantallas y adolescentes: poner límites sin guerras', de la mano de Ana Serra en el IES Isidor Macabich. | Foto: Roberto Rossi

| Ibiza |

La terapeuta ocupacional y consultora de desarrollo infantil en TOCU, Ana Serra, protagonizó ayer la segunda conferencia organizada por la Asociación de Familias de Alumnos (AFA) del IES Isidor Macabich.

Con el título 'Pantallas y adolescentes: poner límites sin guerras', Serra se refirió a una realidad tan actual como preocupante y explicó que, en muchas ocasiones, estos dispositivos se utilizan como «una anestesia» por parte de los jóvenes, algo que debe evitarse.

«Ellos están formando su identidad y es un momento muy delicado. Cuando un adolescente se encuentra en ese momento de no saber muy bien quién es y siente un malestar, puede usar las pantallas para desconectarse de la realidad, pero no se está conociendo y procesando una información necesaria. Además, construir una identidad se hace en base a un autoconocimiento, no en base a lo que se ve porque puedes hacerte ideas equivocadas de la vida de los otros», explicó la experta.

Por tanto, recomendó no utilizar las pantallas como «una vía de escape».

En la charla, Serra recordó que nadie ha enseñado a las familias a gestionar emociones o a hablar y es muy habitual que entre padres e hijos surjan discrepancias muchas veces sin venir a cuento. A pesar de ello, la terapeuta consideró que los padres pueden poner límites con amor, sin guerras, y «además es muy necesario porque nuestros hijos pueden hacer creer que llega un momento en que no necesitan a las familias, pero no es así».

En relación a los efectos del abuso de las pantallas entre los adolescentes, Serra explicó que, tal como indican algunos estudios, ya se está comprobando que las nuevas tecnologías mal aplicadas conllevan un empeoramiento de las notas. Además, según lamentó, «lo peor es que los adolescentes dejan de jugar muy pronto porque el acceso a las pantallas les absorbe. Lo más preocupante es que pierden horas de sueño, lo cual es un indicativo de salud básico, y dejan de hacer muchas cosas por la cantidad de horas que utilizan las pantallas».

«Hay niños que están muchas horas en el interior de una casa, sin que les dé el aire libre. Las pantallas influyen en la salud cardiovascular y en otros problemas de salud», insistió.

La terapeuta ocupacional recordó que los niños y adolescentes necesitan sentirse escuchados y no juzgados, logrando que si algo negativo les pasa debido al uso de las pantallas o las redes sepan que pueden acudir a su familia para contarlo y pedir ayuda.

«En caso contrario, les pasarán cosas y no lo contarán», advirtió.

También recordó a los padres que no sólo depende de la voluntad de los hijos usar más o menos unos dispositivos fabricados para «ser adictivos», por lo que no sólo puede depender de los menores que lleven a cabo un uso responsable de estos aparatos.

«Muchos adultos no ponen límites por miedo a una reacción negativa de sus hijos y eso no puede ser tampoco», destacó Serra.

Como conclusión, la experta afirmó que, cuanto menos pantallas y más tarde se acceda a ellas, mucho mejor, independientemente de la edad. «Si se pudieran prohibir los móviles a los 16, mejor», concluyó.

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