Hinojo, cilantro, ruda... y así hasta 19 son los diferentes tipos de hierbas que Lina Ribas y Nieves Colomar, vecinas de Sant Antoni, introducen en cada una de las botellas, ante la atenta mirada de los alumnos que van pasando para aprender, por ellos mismos, a elaborar sus propias hierbas ibicencas. En la mañana de este domingo el centro social de Can Bonet acogió la segunda edición del curso de hierbas ibicencas, con cerca de 80 personas que participaron a lo largo de la jornada en la mañana de este domingo para reivindicar esa parte de la tradición.
Para la elaboración, aseguran las maestras que han impartido el curso «no hay secretos». En tandas, las personas inscritas van pasando a lo largo de una larga mesa y van introduciendo todas las hierbas en una botella con anís. Esa botella deberá reposar, posteriormente «entre 5 y 6 meses, si no tiene suficiente sabor».
Las hierbas las recolectaron en los días previos, una actividad de la que también disfrutan en compañía, como buenas amigas que son. La mayoría se pueden conseguir en el campo, aunque algunas de ellas sí que son de jardín.
En la mesa, junto a las hierbas, aparece la explicación de cada una de ellas, y de sus propiedades.
«La ruda es una planta medicinal y aromática, valorada por sus efectos analgésicos, antiespasmódicos y circulatorios» o «el hinojo es una planta aromática muy valorada por sus propiedades digestivas, diuréticas y antiinflamatorias», entre tantas otras.
Aunque ellas hayan portado unas determinadas hierbas, hasta 19, aseguran que «en cada casa la receta cambia», y que no hay una receta fija para la elaboración de esta bebida espirituosa.
Nieves, explica, lleva «toda la vida» elaborando estas hierbas. «Cuando tenía seis años, fue mi abuela quien me enseñó, desde ir a buscarlas hasta la elaboración posterior. Luego seguí la tradición con mis padres», detalla. Lina, por su parte, aprendió de la mano de su amiga, Nieves, que le enseñó hace ya un lustro.
Ahora, ambas imparten este curso, en esta segunda edición, en la que todos los participantes salen con una botella bajo los brazos, a la espera de los largos meses hasta que puedan disfrutar de su elaboración.