Comer en un buen restaurante es un plan que disfrutan muchos, ya que el objetivo es degustar los mejores bocados y platos que se puedan conocer. En Ibiza hay cientos de restaurantes, desde los más tradicionales enfocados a la gente de la isla hasta los más exóticos y que suelen tener un carácter más turístico. Pero hay uno en concreto que muy pocas personas pueden alcanzar a ir debido a su precio y se trata de Sublimotion Ibiza.
El restaurante, que abrió en Platja d’en Bossa en el año 2014, se ha convertido en una experiencia para los que han podido ir, así como para los que han visto imágenes de como es este lujoso espacio por dentro, que nada más y nada menos cuesta 1.760 euros. En esta ocasión, el streamer español Ibai Llanos se ha desplazado hasta Ibiza para conocer desde dentro cómo es, acompañado de Reven, su mejor amigo y también streamer. Y es que lo más destacado de su experiencia es que, según Eduardo González, cofundador de Sublimotion, tan solo han sido dos las ocasiones en las que la cena ha sido tan privada: la suya y la de Avicii y una de sus exparejas, Racquel Natasha.
Nada más entrar, el restaurante se convierte en lo que se asemeja la entrada de una casa, donde les reciben y para abrir bocado les dan a degustar un dumpling crujiente de cangrejo real, un toque de gel de limón y un poco de jengibre + gofreo aéreo con parmesano y gel de limón. Una vez probado, quienes les reciben les hacen ver que también les esperan los cocineros, que se ven a través de un cristal de espejo reflectivo.
Una vez pasada esta primera toma de contacto, les pasan a la sala donde van a vivir plenamente la experiencia y donde les afirman que «va a ser una de las noches más especiales de su vida». Y es que la experiencia se dividen varias fases: Imperial; Chaplin, Mediterráneo; Tokio; Hiper-info; Circus; Orient; Opio; Norias; Parque de atracciones, y Disco.
Una de las experiencias que más les llama la atención es de segunda, donde les mueven los camareros con la silla a una mesa que tienen detrás para probar un helado de parmesano mientras les ponen mirando un corto de Chaplin de la visión hace 100 años de combinar gastronomía y tecnología, para acto seguido pasar otra vez a la mesa principal. Allí prueban un plato cuanto menos curioso, ya que a primera vista es una bota, pero cuando se destapa es un tartar de vaca rubia gallega, con kimichi y caviar beluga.
Y no se quedan quietos, pues en Tokio les mueven para probar su ramen, donde se reproduce por las paredes una imagen de un robot comiendo ramen. Uno de los puntos más espectaculares es Hiper-info, pues les preparan el plato mientras tienen unas gafas de realidad colocadas, en las que ellos ven el plato, una pantalla que les muestra las características y un control.
Su paso por el circo les deja fascinados, pero Oriente también les vuelve a dejar boquiabiertos, ya que la experiencia hace que la mesa se mueva cautelosamente, simulando que están en un tren. En este punto también les presentan a jefe de cocina, Felix Herrera, quien ha trabajado en la ejecución de los platos desde 2024.
La cena se va desarrollando a través de los distintos espacios recreados en la misma sala. «Está claro que este no es normal, esto no es un restaurante, es un show con comida», afirma Ibai. Pero el parque de atracciones que se recrea con puestos de comida, donde ya se les da los postres, le deja catatónico: «Está siendo una de las experiencias más locas de mi vida y a nivel de restaurante la más loca con diferencia».
La cena termina con la ‘Disco’, donde les sirven un cocktail, así como una gominola flotante que simula un OVNI, y el espacio, como bien indica el nombre, se convierte en una discoteca. Para acabar, les cae confeti por encima y salen a bailar los trabajadores, dejando claro la experiencia que Sublimotion supone, donde no te esperas cuál es el siguiente movimiento. «No voy a olvidar esta noche jamás», concluye Reven.