El Far de ses Coves Blanques acoge del 9 al 31 de julio la exposición de pintura y escultura «Pedra, paper o… fusta», una propuesta que reúne la obra de Julio Bauzá (Montevideo, 1936), afincado en la isla desde 1977, y Julián Molina (Ibiza, 1970) en un diálogo entre dos generaciones, dos materiales y dos formas de entender la escultura.
La muestra, que forma parte de la programación cultural de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany, se inaugura este jueves a las 19:30 horas y contará con una actuación de Rosa Cardona quien interpretará diversas piezas con el violonchelo.
El título hace referencia a los materiales con los que trabaja cada artista —la piedra y el papel en el caso de Bauzá, y la madera en el de Molina—, pero también al conocido juego «piedra, papel o tijera», una metáfora del intercambio creativo que propone la exposición. El propio espacio del Far, con salas abiertas y otras más íntimas, favorece un recorrido que invita al visitante a descubrir diferentes perspectivas y a experimentar cómo el movimiento transforma la percepción de las obras.
Aunque sus trayectorias son muy distintas, ambos artistas comparten una misma inquietud: cuestionar la mirada del espectador. Sus esculturas parten de formas geométricas esenciales para construir juegos visuales, equilibrios y composiciones que invitan a descubrir nuevas lecturas de una realidad cambiante.
La exposición coincide además con el 90º aniversario de Julio Bauzá, figura imprescindible del arte contemporáneo en Ibiza. Arquitecto de formación, escultor, pintor, ceramista y arqueólogo, Bauzá ha desarrollado una extensa trayectoria internacional en la que la geometría y el serialismo se han convertido en el eje de una obra de gran coherencia y actualidad.
Por su parte, Julián Molina presenta una nueva etapa de su producción escultórica, con piezas de mayor formato en las que continúa explorando las posibilidades expresivas de la madera. Sus obras desafían la gravedad y la lógica aparente mediante juegos ópticos y estructuras de gran precisión, convirtiendo cada escultura en una invitación a mirar más allá de la primera impresión.
«Pedra, paper o… fusta» propone, en definitiva, un encuentro entre dos artistas que, desde materiales distintos, comparten una misma voluntad: despertar la curiosidad del espectador y demostrar que la realidad nunca depende de un único punto de vista.