La tradicional ballada pagesa en es Broll de Buscastell, volvió a reunir un año más a vecinos, balladors y amantes de la cultura tradicional ibicenca en una jornada marcada por la preservación de las raíces locales.
José Roig, uno de los participantes, explica: «Realizamos una actuación que se lleva haciendo desde hace mucho. Es una fiesta que representa a los vecinos, que disfrutan del baile típico ibicenco y que vienen a disfrutar de lo que ofrece culturalmente Ibiza. Para mí significa pasar una tarde estando con amigos, conocidos y disfrutar. Aparte de lo que hay en las discotecas, en Ibiza se debería conocer más la cultura de Ibiza».
Un aspecto clave de esta edición volvió a ser la ubicación del evento, que desde hace un par de años se celebra en la zona alta en lugar del histórico enclave del pozo. Tal como detalló la organización, este cambio responde puramente a motivos de accesibilidad y comodidad: «La bajada hasta es Broll compleja con muchas piedras y rocas, y a la gente mayor le costaba mucho».
Trasladar la ballada a este nuevo punto permite evitar los problemas logísticos de bajar todo el material pesado, las casetas o los andamios, garantizando que el espacio sea «más verde, más amplio y más accesible» para facilitar la asistencia de cuanta más gente mejor.
El encuentro incluyó la participación de la Colla de Can Bonet y la de Sant Mateu d’Albarca, en una ballada que «no se lleva a cabo por protocolo, sino por diversión, y esas son las ballades originales» según comentaba Lluc, uno de los principales organizadores de esta fiestat.
Además, el organizador también hizo énfasis en el relevo generacional: «Ver a estos jóvenes es lo que motiva y lo que más llena, porque ver jóvenes en una colla que viene, bailan y disfrutan, es lo que hay que incentivar. Esperamos que estos jóvenes que vienen nos permitan a nosotros en un futuro poder sentarnos en una silla y disfrutar de estas ballades», concluía.
A la cita también acudió Marcos Serra, alcalde de Sant Antoni, que también se alegraba de poder ver en los alrededores a gente joven: «Esto es mantener nuestra tradición y nuestra cultura; siempre hay niños pequeños que se incorporan y que se animan a conocer sus raíces».
Además, tras ser preguntado sobre su participación en el evento, donde se le pudo ver bailando, no pudo evitar soltar una sonrisa. «Yo nunca había sido ballador, pero sí que me enseñaron a dar un par de camallades», dice entre risas el alcalde de Sant Antoni. «Mis hermanos sí que bailaron y la verdad es que sí que es bonito de ver», concluyó Serra.