La propuesta toma como punto de partida la figura de Tanit, símbolo ancestral profundamente ligado a la historia de la isla. Lejos de plantear una reconstrucción arqueológica o una interpretación historicista, el proyecto utiliza la imagen de la diosa como una matriz común desde la cual explorar las múltiples capas que conforman la memoria colectiva de Ibiza.
La totalidad de las piezas nace de una única escultura original modelada en barro. A partir de este modelo se genera un molde que permite reproducir la misma figura una y otra vez. Sin embargo, cada reproducción es intervenida mediante materiales, técnicas y procesos distintos, transformándose en una obra única e irrepetible.
Este gesto constituye el núcleo conceptual de la exposición: una misma raíz genera múltiples identidades. Del mismo modo que Ibiza comparte un territorio común pero está formada por innumerables historias, paisajes, oficios y experiencias, cada escultura desarrolla un relato propio a partir de una misma forma originaria.
Los materiales utilizados proceden de referencias directas al paisaje físico y cultural de la isla: cal, arena, sal, hierro oxidado, savina, terracota, papel. Muchos de ellos son materiales reciclados, integrando la sostenibilidad no solo como criterio técnico, sino como parte esencial del discurso artístico.
La exposición propone una lectura de Ibiza a través de la materia. Cada pieza actúa como un fragmento de memoria capaz de evocar lugares, tradiciones, oficios, estaciones, celebraciones populares y formas de habitar el territorio. No pretende documentar la isla de forma literal, sino reconstruirla desde la emoción, el recuerdo y la experiencia compartida.
Obras como Es Broll, Sa Cala, La Marina, Sa Pedrera, Salinera, Fusta o Vila, establecen vínculos con elementos concretos del paisaje y la cultura ibicenca, transformando materiales cotidianos en símbolos de identidad.
La participación del público forma parte fundamental de la muestra. A través de recursos interpretativos, textos, códigos QR y espacios de interacción, los visitantes son invitados a compartir recuerdos, reflexiones y experiencias vinculadas a la isla. De esta manera, la exposición continúa creciendo mediante las aportaciones de quienes la recorren, convirtiéndose en un archivo vivo de memoria colectiva.
Desde una perspectiva artística, la propuesta se sitúa en la intersección entre escultura contemporánea, diseño industrial, artesanía y reutilización creativa de materiales. Esta aproximación refleja la trayectoria profesional de El Industrial, cuya práctica combina más de veinticinco años de experiencia en diseño, construcción y transformación de materiales con una investigación constante sobre sostenibilidad y patrimonio cultural.
Tanit. La Diosa y la Isla plantea una reflexión sobre aquello que permanece cuando el tiempo transforma los objetos, los paisajes y las personas. La figura de la diosa aparece así como testigo silencioso de una memoria compartida, capaz de conectar pasado y presente a través de la materia.