El flamenco ha hecho de la evolución parte de su propia historia. Ha cambiado, se ha mezclado con otros sonidos y ha encontrado nuevas maneras de llegar al público sin dejar de mirar hacia unas raíces que continúan marcando su identidad. Este jueves 27 de agosto, esa diversidad se trasladará al Garden de Las Dalias con un Festival Flamenco que reunirá a Tomasito, El Duende Callejero y Salistre.
Antes de encontrarse en Ibiza, Tomasito y El Duende Callejero reflexionan sobre el lugar que ocupa el flamenco en su música, la convivencia entre tradición y fusión y esa conexión con el público que termina dando sentido a todo lo que ocurre sobre un escenario.
Para El Duende Callejero, el vínculo parte directamente de sus raíces musicales. La formación gaditana define el flamenco como «una de nuestras fuentes de inspiración y expresión en todos los sentidos y una parte esencial de nuestra música». Una influencia que trasladan a canciones que beben directamente del género y adaptan sus compases a un lenguaje propio.
Tomasito lo expresa desde una trayectoria de más de tres décadas viviendo precisamente entre esas raíces y la experimentación: «El flamenco es lo más grande que hay para los artistas de este sonido». Para el jerezano, además, hablar de evolución no significa necesariamente alejarse de la esencia. Al contrario.
«El flamenco siempre ha ido evolucionando. Por Paco de Lucía, por Camarón… La esencia está, porque en la evolución también hay esencia», explica. Tomasito recuerda que la fusión no es un fenómeno reciente y reivindica su capacidad para acercar el género a públicos que quizá nunca entrarían directamente en sus expresiones más ortodoxas.
Su reflexión va incluso un paso más allá: mezclar otros ritmos y estilos con el flamenco puede despertar una curiosidad que termine llevando a alguien a descubrir «una seguidilla o una soleá». La fusión aparece así no como una ruptura con el pasado, sino como una posible puerta de entrada hacia él.
Desde El Duende Callejero comparten esa defensa de la evolución, aunque establecen claramente dónde sitúan el límite: «En el momento en el que no respetas sus raíces y su esencia». Dos perspectivas que terminan encontrándose en una misma idea: avanzar sin olvidar de dónde procede la música.
El público como parte imprescindible del directo
Si hay otro territorio donde coinciden ambas propuestas es sobre el escenario. Para El Duende Callejero, saber que un concierto ha funcionado significa «ver cómo la gente disfruta de nuestro show, cómo se emociona y se divierte a partes iguales».
En el caso de Tomasito, esa relación adquiere un carácter todavía más visceral. «Sentir y meterte al público en el bolsillo nada más salir al escenario. Que vengan, estén y disfruten», explica. Y asume personalmente una misión muy concreta cada vez que actúa: «De eso me tengo que encargar yo: de que el público se lo pase bien».
Después de tantos años de carrera, esa necesidad continúa intacta. Preguntado por aquello que permanece del Tomasito que comenzó a abrirse camino desde Jerez, la respuesta no deja demasiadas dudas: «Sigo teniendo la misma energía y las mismas ganas de subirme a un escenario. Espero que no se me quite nunca esto, porque cuando me subo a un escenario estoy a gusto, estoy donde quiero estar. Queda mucho Tomasito todavía».
También El Duende Callejero reconoce que el paso de los años y el crecimiento de la banda han transformado su manera de entender aquello que sucede alrededor de un concierto. «No es solo tocar y cantar. Cada vez hay más exigencias de sonido, luces, directo… Nos hemos dado cuenta de que esto es un mundo enorme en el que nunca dejaremos de aprender».
De Cádiz y Jerez a Ibiza
Ese aprendizaje tendrá una nueva parada en Las Dalias. Para El Duende Callejero, actuar en un espacio como este supone «aportar a un sitio tan mágico nuestra forma de expresarnos, nuestra música y nuestra energía». Y lo resumen con una imagen especialmente vinculada a sus orígenes: «Traer un trocito de Cádiz a Ibiza».
Tomasito habla, por su parte, de sensaciones. «Hay muy buena vibración. Cuando hay buena vibración, eso se nota mucho cuando un artista va a Las Dalias. Es increíble».
El encuentro permitirá además compartir escenario entre artistas que pertenecen a momentos diferentes del flamenco. Desde El Duende Callejero reconocen especialmente la oportunidad de coincidir con Tomasito: «Siempre es un placer coincidir con otros artistas, y más cuando son artistas a los que admiras como Tomás. Seguro que aprenderemos…».
Y para quien todavía nunca haya vivido el flamenco en directo, Tomasito lanza una invitación sencilla: que venga y después «repita». Porque, asegura, quien vea este concierto «seguro que repetirá más veces en otros conciertos flamencos».
Las puertas del Garden de Las Dalias abrirán a las 19:00 horas para una noche donde Jerez, Cádiz e Ibiza se encontrarán alrededor del compás, la fusión y una música que continúa evolucionando sin perder su esencia.