Las fiestas de Sant Agustí tienen también un espacio reservado para quienes durante décadas han dado vida al pueblo y forman parte de su memoria. Un año más, el Ayuntamiento de Sant Josep ha rendido homenaje a las personas mayores de Sant Agustí con la tradicional comida popular a la que el Consistorio invita a sus vecinos más veteranos.
Hasta 210 ‘cucs de garrova’, como se conoce popularmente a los oriundos de Sant Agustí, han sido invitados este año a compartir mesa en un encuentro que, más allá de la comida, se ha convertido con el paso de los años en una cita para reencontrarse con amigos y conocidos, charlar y disfrutar de unas horas juntos.
La comida se ha celebrado este año en el restaurante Es Jardins de Fruitera, en el pueblo de Santa Gertrudis. El cambio de escenario ha sido una de las principales novedades de esta edición de un convite que mantiene su esencia: reunir a las personas mayores del pueblo alrededor de una mesa y reconocer su papel dentro de la comunidad.
El menú ha comenzado con una serie de entrantes antes de dar paso a uno de los platos más esperados de la jornada, una gran paella compartida por los asistentes.
Para Paquita y Antonio, matrimonio y veteranos ya en este tipo de convites, el cambio de ubicación ha sido recibido con entusiasmo. «Es la primera vez que nos invitan aquí, a Santa Gertrudis, y estamos encantados», explicaban durante la comida.
No todos, sin embargo, esperaban la paella con la misma impaciencia. Maria, que acudió acompañada por Pere, reconocía que antes de que llegara el plato principal echaba de menos algunas de las propuestas de otras ediciones. «Serán cosas de la vida moderna, pero yo prefería cuando antes nos ponían un buen arroz a la marinera o sofrit pagès», comentaba.
La novedad del escenario también era señalada por Toni de Can Frareta, otro de los asistentes habituales a esta celebración. «Es la primera vez que se hace aquí y en principio está yendo todo muy bien», apuntaba, valorando positivamente el estreno del restaurante como escenario del tradicional encuentro.
Toni de Can Vinya de la Bassa y Pep Hereva también se fijaban en algunos de los cambios que había traído consigo la nueva ubicación. A la espera de que terminara de servirse el resto de la comida, ambos analizaban lo que habían recibido hasta ese momento. «De momento los platos están siendo largos y estrechos, pero muy buenos, eso sí», señalaban.
El lugar, además, también sumaba puntos. «Además, el lugar es precioso», añadían, poniendo en valor el entorno elegido para celebrar este año la comida de homenaje.
Para Pep de Can Porxo y Maria Planells, cambiar de escenario también puede formar parte del atractivo de una jornada como esta. «Está bien cambiar de lugar», apuntaban ambos, aunque, por encima de las novedades, destacaban aquello que permanece intacto en este tipo de encuentros: la posibilidad de compartir unas horas con personas conocidas y disfrutar de la compañía. «Estar rodeado de amigos, de comida y de cosas nuevas siempre está bien», resumían.
Así, entre entrantes, conversaciones y la esperada paella, los 210 invitados han podido disfrutar de una jornada concebida como homenaje a las personas mayores de Sant Agustí dentro de la programación de las fiestas del pueblo.
El cambio de restaurante ha aportado este año una pequeña novedad a una tradición que se mantiene y que tiene en el encuentro entre los vecinos uno de sus principales atractivos. Para los asistentes, la comida es también una oportunidad para verse, ponerse al día y compartir mesa con amigos y conocidos.
Una tradición que, año tras año, vuelve a reunir a los ‘cucs de garrova’ más veteranos y que mantiene dentro del programa de las fiestas un espacio dedicado expresamente a quienes forman parte de la historia y la vida cotidiana de Sant Agustí.