Hay regresos que son una fiesta y otros que pretenden ser un viaje en el tiempo. Manumission pertenece claramente a la segunda categoría. El próximo sábado 26 de septiembre, la mítica marca regresará a Ibiza para convertir 528 Ibiza en una recreación viva del legendario verano de 1998. Serán doce horas, de 17.00 a 05.00 horas, cinco escenarios y una producción inmersiva que llevará al público al universo más transgresor de la noche ibicenca de los años 90.
Y hay una razón especialmente interesante para quienes viven la isla durante todo el año: Manumission ha reservado una cantidad limitada de entradas especiales a 49 euros exclusivamente para residentes y trabajadores de Ibiza. Unas entradas que pueden comprarse en www.manumission.com. Una fórmula que permite a la comunidad local formar parte de uno de los acontecimientos más singulares del final de temporada, en un evento que, además, no tendrá zona VIP. Aquí todos juegan con las mismas cartas.
La propuesta va mucho más allá de recuperar un nombre mítico. Inspirada en las memorias de Claire Manumission, The Motel: High Times in 90s Ibiza, la fiesta transformará los cinco escenarios de 528 en un único universo conectado. El corazón del montaje será una recreación de tres plantas del célebre Manumission Motel, con bailarines, drag queens, acróbatas y performers integrados en una historia que se desarrollará alrededor del público.
La música será otro de los pilares. David Morales protagonizará una sesión de seis horas en el Teatro, mientras Carl Craig pondrá el techno de Detroit al servicio de uno de los escenarios. Jaime Fiorito, hijo de Alfredo, participará además en un homenaje que conecta la nueva producción con la historia musical de la isla. El resto del line-up permanece deliberadamente bajo secreto.
La filosofía también recupera una de las señas de identidad de Manumission: menos teléfono y más experiencia. La organización aplicará restricciones al uso de móviles y cámaras para preservar la inmersión en el espectáculo. La invitación es clara: vestirse con espíritu noventero, dejarse llevar y aceptar que durante unas horas cualquier cosa puede suceder.
Para residentes y trabajadores de Ibiza, esos 49 euros son, además, una puerta de entrada privilegiada a un acontecimiento que pretende recuperar algo más difícil de reproducir que una simple fiesta: el espíritu imprevisible de aquella Ibiza del 98.