Mondrian Ibiza y Hyde Ibiza han cerrado la temporada de 2026 con más de 142.000 estancias registradas, lo que supone un crecimiento del 14% respecto al año anterior y un nuevo récord para ambos establecimientos.
Situados en Cala Llonga, los dos hoteles continúan reforzando su papel en la actividad cultural, gastronómica y de ocio de la zona, contribuyendo a consolidar la bahía como un destino con identidad propia dentro de la oferta turística de Ibiza.
La programación de este verano ha combinado música, arte, bienestar, gastronomía y propuestas para distintos públicos. La temporada arrancó con la celebración del International Music Summit (IMS) y la primera edición de Hyde Ibiza Fest, y ha incluido iniciativas como la exposición de arte Lotus, celebrada hace unas semanas, que han contribuido a dinamizar la vida cultural de Cala Llonga.
Entre las novedades de este año destaca el lanzamiento de Cala Llonga Journal, una publicación dedicada a recuperar la historia y el patrimonio de la bahía, así como a dar visibilidad a las personas que han contribuido a construir su identidad a lo largo de las décadas. El proyecto busca reforzar la relación entre el complejo hotelero y la comunidad local.
La gastronomía ha sido otro de los ejes de la temporada. En Mondrian Ibiza, el restaurante Niko Al Fresco, situado en la azotea del hotel, ofrece una propuesta de cocina japonesa contemporánea elaborada con ingredientes locales y vistas panorámicas de la bahía.
A esta oferta se suma Sonrojo Beach & Chiringuito, que apuesta por la cocina mediterránea con arroces, pescado fresco y productos de proximidad. Su ambiente relajado y sus vistas al mar lo han situado entre las referencias gastronómicas de Cala Llonga.
Con el cierre de la temporada, Mondrian Ibiza y Hyde Ibiza destacan el crecimiento registrado durante el verano y la evolución de Cala Llonga como uno de los enclaves turísticos de la isla. Música, gastronomía, cultura, naturaleza y comunidad forman parte de la propuesta con la que ambos establecimientos buscan diferenciar la experiencia de sus visitantes.
¿Impulsar el crecimiento de Cala Llonga? ¿A costa de qué? A lo que sí han contribuido es a un ruido machacón, día y noche, con música que molesta en toda la playa. Y no, antes de su llegada también había música, pero ni el volumen ni los horarios de la animación eran comparables a los actuales. Por no hablar del run-run constante de los motores instalados en sus tejados funcionando 24/7 y haciendo muy difícil la vida de quienes viven en las viviendas colindantes. A esto se suma la circulación de sus aparcacoches a toda velocidad por el pueblo, poniendo en riesgo a peatones y otros vehículos, así como las botellas y los residuos que se acumulan en la calle y en los alrededores de la entrada, procedentes tanto de clientes como de algunos trabajadores. Y las proyecciones sobre la montaña durante el último evento, suscitan serias dudas sobre su compatibilidad con la protección de las especies y el entorno natural. Patrocinar eventos €€€ no equivale a mejorar la vida de un pueblo. El desarrollo turístico no puede medirse únicamente en ocupación, facturación o acontecimientos promocionales: también debe medirse en calidad de vida, descanso, convivencia y respeto al entorno. Así que no, no pueden hablar de mejorar Cala Llonga ignorando a quienes vivimos aquí todo el año.