Jesús Villegas (@yisasvillegas) es un creador de contenido que acumula en sus redes sociales cerca de 120.000 seguidores. Es aquí donde ha compartido un experimento que ha realizado con el objetivo de desintoxicarse de lo que, según dice, es una adicción que tenía: el consumo del teléfono móvil y las redes sociales. Lo hizo después de darse cuenta de la dependencia que tenía respecto a este, acumulando más de ocho horas diarias de uso del teléfono.
Es por ello, y tras leer un estudio que decía que en 14 días el cerebro podía rejuvenecer hasta 10 años, que se aventuró a realizar un experimento que consistía en irse a Formentera con un teléfono antiguo con el que solo podía realizar llamadas telefónicas y completamente solo con el objetivo de ver si esto era cierto. Antes de partir, se hizo unas pruebas con el objetivo de ver cómo estaba su cerebro antes de hacer el experimento y compararlo con el estado del mismo después de realizarlo.
De esta forma ha explicado a Periódico de Ibiza y Formentera cómo ha vivido desde dentro el experimento y cómo le ha cambiado el cerebro tras realizarlo. «Estoy muy cambiado respecto a hace dos semanas», explicaba en la entrevista que concedió a este medio este martes, mismo que día que publicó en sus redes sociales las conclusiones del experimento. «Por ejemplo, los estudios dicen que antes de irme, scrollear en redes sociales me causaba satisfacción, calmaba mi ansiedad, y ahora en cambio, me provoca estrés», dice, siendo esta una de las principales conclusiones del estudio.
El escenario de fondo del experimento no es otro que Formentera ya que esto fue «un regalo de cumpleaños». Jesús cumplía años justo el día que finalizaba el experimento y explica que eligió esta isla porque fue una vez en agosto, «en un contexto completamente diferente», y que tenía ganas de disfrutar de la isla «de otra forma, solo y a disfrutar de la isla».
«Al principio sentía dolor de cabeza y ansiedad. Estímulos automáticos como despertarte y buscar el teléfono o llevarte la mano al bolsillo», explica, diciendo que lo más grave es que llegó incluso «a soñar con TikTok», en lo que interpreta que era una forma de su cerebro de «calmar la ansiedad que tenía».
Sin embargo, asegura que «no hay isla mejor en la que podría haber hecho el reto que Formentera». «No solo por ser un paraíso sino por su gente. Hacía mucho tiempo que no interactuaba con la gente por interactuar y la gente era muy amable», explica Villegas, quien tenía que hablar con gente de la zona también para enviar los vídeos que grababa con la cámara a su editor y éste poder subirlos a sus redes sociales. «Me acerqué a una villa con gente joven y me dejaron enviarlo con total normalidad. Gente muy maja que se prestaron a ayudarme», añade.
Fortaleza
«No pensé en abandonar el experimento en ningún momento» dice el influencer sobre los posibles momentos de debilidad que podría tener. «Hubo un momento en el que incluso me sentía culpable por no estar tan mal», añade. Sin embargo, explica que su madre si se asustó en un momento dado, ya que ella «soñó que me quedaba a vivir en Formentera y me convertía en un hippie».
«Quiero aplicar a mi vida hábitos como leer, que lo he recuperado con el experimento, y hacer un consumo consciente de las redes sociales. Es decir, elegir yo lo que veo, y no el algoritmo que elija por mí», dice sobre lo que ha aprendido en este experimento, con el que asegura haber «recibido muchos mensajes de gente apoyando lo que había hecho, e incluso diciéndome que se planteaban también llevarlo a cabo».
Ya puedo dormir tranquilo yo despues esta no-noticia. En fin...