En menos de una hora los responsables de la Associació de Donants de Sang d'Eivissa i Formentera respiraban tranquilos. Cuando aún no había transcurrido una hora desde el inicio de las donaciones de sangre, más de 30 personas se habían personado en el Centro de Salud de Formentera con la altruista intención de donar su sangre.
Esta primera experiencia llevada a cabo en Formentera era contemplada con un cierto recelo por parte de la organización, y por los responsables del Banco de Sangre, ya que una primera ocasión «siempre depara sorpresas y nunca se sabe si habrá muchos o pocos voluntarios», como comentó un representante de la Associació de Donants. Las cifras que barajaban unos y otros en la víspera de la donación oscilaba entre el centenar de donantes que esperaban los más optimistas y los cuarenta de los más pesimista; el resultado final "nada menos que 72 personas" es, teniendo en cuenta que se trata de una primera experiencia, sumamente satisfactorio, y muestra lo sensibilizada que está la población de la isla.
Disponer de sangre para su uso hospitalario es una necesidad permanente de la sociedad que sólo puede paliarse en mayor o menor grado en función de la solidaridad de los donantes que, de forma absolutamente voluntaria, efectúan periódicamente las extracciones de sangre. La doctora María Udina explicó en una charla informativa realizada en el salón de plenos del Ayuntamiento que «cada donación de sangre beneficia a tres personas, ya que la sangre, una vez extraída, se fracciona en tres partes: los glóbulos rojos, que se utilizan para trasplantes e intervenciones quirúrgicas; las plaquetas que se emplean en tratamientos de diversas enfermedades, como el cáncer; y el plasma que se destina a los enfermos crónicos.