El Conservatorio de Eivissa ha evolucionado mucho desde que las clases se impartían, hace casi 20 años, en la casa particular de su actual directora, Lina Bufí. Entonces, eran muy pocos los padres que decidían llevar a sus hijos a clases de música. Ahora son casi 200 los chavales que acuden, casi todas las tardes, al edificio polivalente de Cas Serres, actual sede del centro muy al pesar del profesorado, que no se cansa de denunciar las graves deficiencias del centro, como las goteras, que ya han causado más de una lesión.
En la actualidad, el Conservatorio de la isla ofrece estudios de piano, violín, violonchelo, flauta travesera, trompeta, saxofón, clarinete y guitarra, entre otros. El más solicitado por el alumnado es, según la directora, el piano: «Es el más bonito, de acuerdo. Pero es porque desconocen el resto de instrumentos; seguro que si escucharan una trompeta bien tocada, por ejemplo, se lo pensarían dos veces», comenta.
Estudiar en este centro público no es "a pesar de lo que mucha gente pueda pensar" caro: la matricula de un año entero sale por poco más de 27.000 pesetas, sobre las cuales se aplican los correspondientes descuentos de familia numerosa y demás. Además, los estudiantes tienen acceso a clases individuales "el alumno solo frente al profesor" con las cuales mejoran notablemente su técnica. «Las academias particulares cobran bastante más que nosotros. Además, se ha corrido la voz de que es casi imposible entrar en el centro, lo cual es absolutamente falso, puesto que la entrada está casi asegurada a todo el que lo solicita. Después, la continuidad del estudiante depende de lo que se aplique», apunta Bufí. El número de plazas tampoco es escaso, según cree la directora, puesto que este año, por ejemplo, se han ofertado 42.
Todos los alumnos que inician sus estudios en el Conservatorio pueden realizar en él toda la carrera de música; ahora ya no es necesario desplazarse a la península o a Mallorca tras superar los primeros ciclos.