Con once votos a favor y diez en contra el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Eivissa sacó ayer adelante las cuentas municipales para el año 2000. El debate, que estuvo protagonizado por el actual concejal d'Economia i Hisenda, Joan Bonet, y su antecesor en el cargo durante los últimos ocho años, Manel Domènech, fue más corto y menos duro que en años anteriores y se convirtió en un cruce de acusaciones sobre la coherencia del discurso actual y el mantenido hace cuatro meses por cada uno de los partidos.
Así, Domènech criticó al Pacte por no aplicar ahora todas aquellas cosas que habían exigido en los años en los que estuvieron sentados en los bancos de la oposición: «Joan Bonet ha dicho que yo no estaba autorizado para hablar porque soy el responsable de la subida de impuestos de 1996. Ahora tenían la oportunidad de bajar estos impuestos como mínimo 41 millones de pesetas, que son los que dedican a pagar dedicaciones exclusivas», dijo Domènech, que calificó de «solemne hipocresía» la intervención del concejal de Hacienda. «Ustedes están ocupando un puesto de trabajo temporal vía elecciones», añadió al hablar de los salarios de los concejales. Además, el PP preguntó al Pacte por qué no se preveía contratar un jefe de personal y un técnico de informática, por qué no subía la partida dedicada al medio ambiente y por qué se rebajaba la de formación de la Policía Local. Todas estas cosas habían sido reivindicadas desde la izquierda cuando estaba en la oposición.