Son tres cuentas corrientes que representan mucho más. Es el símbolo de la ayuda a un país destrozado del que los medios de comunicación se han hecho eco un mes después de que las lluvias torrenciales lo arrasaran, cuando la situación era «dantesca», según la calificó el responsable de Dignidad en Eivissa.
Esta ONG, que lleva desde 1993 trabajando en Mozambique en la zona de Mapola (provincia de Maputo), ha debido modificar sus programas educativos y sanitarios para dar prioridad a cubrir las necesidades básicas de esta región en la que viven 15.000 personas, la mayoría de las cuales han visto como las aguas les obligaban a abandonar sus hogares. La escuela, en la que se impartían clases a cerca de 400 niños y se alimentaba a unos 500, se ha convertido en un centro de acogida de emergencia desde el que se intenta frenar los brotes de cólera y malaria (epidemia de carácter endémico) que comienzan a ser una amenaza inminente. Tales circunstancias han hecho que la entidad se ponga en marcha, no sólo en el escenario de la tragedia sino también desde aquí y tras varias conversaciones se ha logrado un compromiso por parte de las autoridades que traducido en cifras equivale a cinco millones de pesetas del Govern y uno procedente del Consell Insular. Con dichas cantidades y el dinero que se recaude en esta llamada a la solidaridad de la sociedad pitiusa, se pretende paliar las consecuencias del desastre natural mediante la compra de productos como maíz, arroz, medicinas y agua potable. La distancia, más de 8.000 kilómetros, hace inviable un convoy que transporte las mercancías, ya que podrían estropearse, por lo que se conseguirán en naciones vecinas.