Dos guardias civiles atraviesan un viejo puente de madera trasladando a un prisionero que permanece esposado. De fondo basta el mar, una barca, 15 actores y apenas cuatro casas, para situarnos en un pueblo español durante la etapa más dura de la represión franquista. 43 técnicos han hecho posible que la zona salinera de Eivissa se haya convertido en el escenario donde transcurre «L'illa del holandès», una película basada en la novela de idéntico nombre de Ferran Torrent que cuenta la historia de un profesor (papel interpretado por Pere Ponce) obligado a abandonar el lugar de residencia habitual por su franca oposición al gobierno.
Desde las ocho de la mañana y a lo largo de doce horas, el equipo estuvo trabajando para que ningún detalle estropeara esta primera sesión. Los nervios propios del estreno (aún sin fecha aunque se prevé que para el 2001) se trasladaron a esta peculiar jornada inaugural en la que la incomprensión de algunos vecinos puso la nota amarga. Las protestas por las interrupciones del paso de vehículos y personas o la supuesta eliminación de una parabólica conllevó más de un enfrentamiento que se saldaron con palabras.
Alrededor de 20 extras participaron en los planos interpretando a los vecinos de la localidad a la que llega el maestro. Hasta el próximo martes La Canal será el decorado natural del rodaje que las productoras Nisa y Oberón han diseñado en la que será la primera coproducción entre las comunidades de Cataluña y Valencia. Después se trasladarán a Formentera para realizar las tomas de exteriores y luego les llegará el turno a Barcelona y Valencia. El coste de la obra es de 200 millones de pesetas y está dirigida por Sigfrid Monleón.